27/1/18

No me siento parte de este puto mundo


Viernes por la tarde,
comprando en el Mercadona.
¿Cómo he llegado a ésto?

No he recibido ni un mensaje
ni una llamada porque no paso
ni un segundo por vuestra memoria
porque no peso, me paso
y desaparezco, porque soy ceniza
de vuestro olvido, de las iniciales
que encabezan dedicatorias
en estos poemas rotos;
o de las iniciales secas entre
las hojas de un cuaderno y que esperan
su momento; del hartazgo
de la competición absurda de Tinder
de llegar antes a tu culo que los demás
de ser producto de mercado.

Y dónde están: mi familia , lxs amigxs, los tíos,
todo el amor, los polvos
el tiempo invertido,
dónde está el valor de estos versos:
tormenta de mis entrañas. ¿Dinero?
Hablo de tener la cara del niñx entre las manos,
calentársela, decirle no estás solx,
no pasa nada, no eres rarx, que ser normal
es ser diferente, que nadie te corte las alas.
Sí. Hablo de escribir escenas con las que lxs
adolescentes se masturben, les florezca
el deseo y sepan ponerle nombre
y puedan ver su reflejo.

Escribo palabras que nunca llegarán
a una orilla brillante.
Escribo. Esto no es crudo, no es violento
aquí me hallo, me analizo
me deconstruyo sin juzgarme.
Escribo para no tener miedo.
Miedo no es el latido crepitante en el pecho
cuando sonríes, el vientre oscuro del futuro,
la triste historia que cargamos.
Cuando alzamos el puño
quemamos el bozal y cortamos las cadenas
se carga el miedo dentro de las lecheras,
nos cae encima como un porrazo, o un martillo
o la ley firmada. Nos quieren
en silencio, domadxs, encerradxs, repitiendo
con balidos sus cantos de odio
e injusticia.

Pero de qué hablo
qué me creo si hay veces
que no tiendo el brazo
si miro para otro lado.
De qué me las doy sino
predico con el ejemplo,
si mi salario es terrorismo
y no lucho contra ello.
Si intento meter la mano en la rueda,
y me llevo un tajo:
frustración, rabia y desconsuelo.

Abro el corazón como una fruta:
lo tengo vacío. Somos presas
de un sistema que nos pone
sueños como caramelos
para luego quitárnoslos
o conformarnos.

¿Mi sueño?
Socialismo o barbarie.
Que el pan está duro y seco:
que el trabajo nunca me llegará
por falta de dedo o talento;
que este techo no es mi casa;
ni lo es la casa en la que crecí,
ni lo es ninguna otra que no
podré permitirme nunca.

Y al salirme del rebaño
sigue la soledad instalada en mi pecho,
que no se derrite ni entre lxs marginadxs,
ni entre lxs que miran al cielo con ojos abiertos,
ni lxs que creen que el poder es del pueblo.

Con la cabeza siempre en obras
y la pedagogía muerta
como un pez en el fango,
que no tolero vuestro machismo,
ni el racismo, que estoy
hasta las uñas pintadas de vuestra
GSDfobia, de la plumofobia,
que no os reviséis, que creáis
en la gilipollez de lo políticamente incorrecto.
Insaciables en aprender,
incansables en enseñar.
Ya.

Demasiadas heridas
me habéis causado, demasiadas
cicatrices dejaron vuestros labios.
Demasiados frentes abiertos,
demasiadas luchas en las que arrimar
el hombro con compañerxs.
Solo un final es posible.
Odio rendirme.

Pero ya no me siento a gusto,
ya no me siento parte de este puto mundo.

13/1/18

Si quieres bailar


Mira,
conocernos no es una competición,
aunque nos alienten a ello,
aunque pongan precio a nuestro tiempo
y un mundo lleno de hombres
con solo deslizar el dedo.

Ni me rindo, ni abandono,
quemo la pista y el marcador.
No me adapto, no miento,
no vivo bajo su norma ni ley,
quemo cada rincón 
de esta absurda aplicación.

Esa es mi lucha,
solo acepto un mundo mejor,
libres y rebeldes, 
en el que bailar contigo,
hasta que se rompa la canción.

Que no me importa con quien te rías,
revuelques y folles
si tus palabras son transparentes,
si tus labios no mienten
como hago yo.

Si quieres romper
esos mares llenos
de males, este baile
concédemelo.