22/3/20

¿Y la gente se quedó en casa?


Y la gente se quedó en casa,
excepto los 35.000 sintecho
ni la gente encarcelada
ni los trabajadores forzados
a asistir a sus puestos de trabajo
lo cual no supone un riesgo para la salud.
Alguna gente se quedó en casa
aunque pronto no tendrán donde quedarse,
despedidos por un ERTE que pagaremos
ya que su jefe donará mascarillas
hechas por la gente de los CIES
expulsada a sus países
que no recogen los mapas.
Los demás,
hicimos lo que se esperaba,
incluso nos abrazábamos a través de frías
-y posiblemente contagiadas-
pantallas y encontramos nuestra sombra
que abrió sus alas
hasta tapar toda luz:
nadie verá cada insulto,
cada golpe, cada grano del surco
donde amortajamos nuestras cabezas.
Y así es como todo (les) salió bien

20/12/18

La libertad


La libertad es un viaje extraño,
La única patria posible la libertad.
Es sentir la tierra, plantar estrellas
y bañarnos sin camiseta 
en el río incendiado por el ocaso.
Es hacer el amor en el sopor estival,
envueltos en el olor de la ropa tendida y
montarle al amanecer una barricada.
Tener el pan, la casa, la pluma.
Libertad son los pueblos dándose la mano.
Desempolvar las notas del viejo himno,
que el rey huya o muera.
Mujeres y hombres rompiéndose las cadenas.
Es nuestra forma de amarnos la libertad.

15/8/18

Cae el calor

Cae el calor sobre el alquitrán,
pega un estallido el verano.
Despertamos entre versos,
borrachos de himnos, hambrientos
de chispas en la noche.
No escuchamos sus mentiras,
tenemos nuestros conflictos:
el miedo y el amor,
la violencia y la palabra
nuestra estirpe
sedienta de guerra.
Y quieren ponernos una verja,
y luego una pena,
y por último una mordaza
sin protesta.
Y quieren la victoria
pase lo que pase,
caiga quien caiga,
robando el pan de esperanza
que tenemos en el plato.
Lo quieren fácil,
lo hacen en silencio,
te enseñan el brillo, no el engaño.
Pero el mar resuena
al fondo de nuestras lenguas,
estos pasos solo avanzan,
este fuego asciende
a cada latido.
Estamos vivos,
sonriendo,
es sencillo,
la calle es nuestra patria y
el destino está en nuestros bolsillos.

19/6/18

Juntos, nunca existimos


Los poemas que escribí el año pasado
eran mejores.
En ellos había el dolor
consciente de saber que estabas aquí
y no encontrarte.

Ahora, tengo el dolor de tenerte
al alcance mi mano de la distancia
insalvable
el dolor de la carne contra el muro
que levantas en la noche amarga
el dolor de que nunca pronunciarás más mi nombre
y el tuyo se deshace como un
nudo de espuma en los míos
el dolor de no mirar
por una rendija tu vida
con luz desesperada o
tener una palabra que
asegure por donde van tus pasos
el dolor de ni vernos codo a codo
contra sus políticas del odio
y no morderles como fieras salvajes
en el centro de su miedo
el dolor de verme solo en una multitud
sin tu abrazo haciendo de esta condena
un lugar más templado
el dolor de no besarte
en plena mañana, disidentes
haciendo el amor contra su moral heredada
el dolor de tener el pecho incendiado como
un cóctel molotov y no poder lanzarlo
contra sus escaparates alienantes, sino
la urgencia de apagarlo
el dolor de verme expulsado, por tu absurdo
orgullo infantil, de tu empeño en borrar
todo pasado y que solo parezcas un sueño
que te he imaginado mientras hablaba
con el rumor de los ríos
el dolor de un sentimiento desequilibrado;
darnos el uno al otro importancia distintas,
el dolor de la tiranía del olvido
y tu y yo,
juntos
nunca existimos.

16/6/18

Tremenda Jauría

Ball de rebelió,
en la distancia más corta
sudando la gota gorda
que se acarician y se tocan
de filo en el canto y el beat,
dibujando la senda
del sol de medianoche en tu rostro,
brillante, y mi mirada es atrapada
pero tu no vuelves la tuya,
pones tu espalda como muro,
mi silencio contra el miedo
la carne contra la pared.
Recojo los restos del desastre
otra puta vez.

Podría arrancarme los pies,
ponerlos en otro punto del mapa,
deshacerme y fingir que toda cicatriz
no tiene un ayer,
que tu no eres el monstruo que
quema bosques con ansiedad,
que lo llevo guardado en la riñonera,
atado con las esquinas del campo
hice de la libertad una jaula,
y ahora me siembra un beso negro
en la nuca y me lleva por lo alto
de la luna sin frenos, a lo ancho
de la noche sin medida
no le importa cuanto mane de esta herida.
Son estos versos jodidos
su alimento preferido,
de doble filo,
así lucho contra la tiranía del oblit.

Si tu también has sobrevivido,
somos tropicales, somos disidentes
y quieres juntar de nuevo tu sonrisa con la mía,
transformar el veneno en medicina,
hazme una perdida.

23/5/18

Si dejase de creer que mi cadera
mueve las galaxias, escucharía,
escucharía la lluvia rodar
entras las costillas de los otros.
Esta mano sería un puente
y abriría mi pecho como una cueva
para ermitaños.
Ni todo es verdad ni mentira
ni la duda un rastro fiable
en la arena oscura.
Puede doblarse el hueso,
como la lengua o el corazón.
Habrá dolor. O no.
Guardo el libro de las cosas
nunca dichas,
hoy ecos de guerra y paz
mañana polen o pestaña en el viento.
Ya sabemos nuestro final
así que besa a tu acompañante
hasta que caiga la luna
y todo se apague.

20/4/18

El poema es una mentira


Voy a empezar a creerme mis putos cuentos,
que este poema
es eclipse de otro.
A través de los agujeros que deja la vergüenza
mostrará su piel,
lavando su cabeza en cicatriz y alegría.
Tiene más filos que la lengua
con la que me desarmas.

Si lees lo que hay debajo
se caen del cielo todos los santos
como Ícaro,
muerto por su codicia,
moraleja para cada banquero,
cada rey, cada empresario.

Tiro el verso, no escondo la mano,
porque siempre cargo la esperanza
entre los dientes. No dejo a medias el juego.
Tengo el corazón ardiendo
y lleno de peces.

1/4/18

Para no guardar silencio


Voy a hablar ahora 
que ruge la fiera en redes
y las esposas son fruto del milagro
de los panes y los peces.

Voy a gritar ahora
que su reacción es miedo
al ver su sillón destrozado
y el poder esfumándose
de entre sus dedos.

Voy a decirlo claro ahora
como el agua del manantial sagrado
que nos merecemos,
que no agradecemos callos en las manos
quinientos euros en negro
el futuro esfumado el hambre impuesto
la muerte que no puedo permitirme
porque no tengo dinero.

Voy a recitarlo
largo y doloroso.
Abre los ojos: de Antena 3 a Intereconomía,
del País a La Razón:
paradigmas del adoctrinamiento.

Voy a cantarlo con esperanza y rabia,
fuego y deseo, no hay muros que detengan
la voluntad del pueblo.

Voy a morder sus entrañas,
solo con lo puesto
ni pan ni trabajo ni techo
con antorchas en la mano:
barricada y trueno,
insurgente, sin estirpes ni dioses
con cabezas de reyes, empresarios
banqueros obispos políticos
rodando por el suelo.

Voy a escupir en su cara
el insulto a esta dictadura
de nombre democracia,
alargada sombra del águila.
Ya oigo los perros del Estado viniendo.
Ponedle nombre a mi asesino.
Levanto la cabeza,
dejo todo por escrito
con la cabeza alta y el corazón inquieto.
Si lees este mensaje:
compártelo, que llegue a cientos,
nunca podrán callarnos. 

4/3/18

La Dragona


Te estoy viendo justo ahora.
Después de tanto tiempo, de  soñarte
y leerte y escribirte ayer.
Siento que no eres real.
Podría acercarme y comprobarlo.
Prefiero quedarme con la duda.
Te miro y se me atasca el pecho
en la garganta. 

Podría romper los mares que nos separan.
Pero me voy. Me marcho.
Abandono acompañado
con la música que me enseñaste:
The Cat Empire, Extremoduro,
She Wants Revenge o los acordes algo desafinados
de tu guitarra al tocar
Pequeño vals vienés.
Me marcho y sé que voy por el camino equivocado,
que debería volver sobre mis pasos
 y acercarme. No para decirte:
Ya no me haces daño.
No gano nada mintiendo.
Sino para decirte,
asesina tu orgullo,
no el que te permite ser sobrevivir
a la tempestad de insultos y violencia
por no callar el amar a los hombres,
no el que te permite gritar
a pecho abierto:
Porque fueron somos,
Porque somos serán.
Te hablo del orgullo egoísta
con el que destierras todo pasado.

Por qué no puedo hacer como tú,
que si me miras ya no sabrás ni mi nombre,
ni mi rostro, ni nuestra historia.
Porque no puedo dejar de guardar
cada recuerdo. Creí que no eran un peso.
Quizá ahora me arrepiento.
Pero no soy así.
No quiero ni puedo deshacerme de ti.
Nunca. Aunque eso suponga
pasar por el mismo dolor
una y otra y otra vez
y no hallar una casa tranquila
o cama sin tu demonio.

Por qué no podré hacerlo:
ahora que soy más tú que nunca
siento que es cuando estoy más alejado de ti.
Y por mucho esfuerzo que ponga
nada va a cambiar, por que
tu no quieres. Y eso me convierte
en el gilipollas (que pone pegatinas en tu portal),
que desea verte
y verte
y verte
y verte siempre
como hoy
aunque eso me cueste el corazón.

3/3/18

Verdad y mentira son lo mismo

Voy a ser el poeta guiado esta noche
por las farolas del horizonte
porque mirar por mi ventana
es mirar donde tu vives,
2 kilómetros,
2 años
y la misma distancia
como un mar oscuro
de ceniza y sangre.

No me he acordado de ti 
te he echado de menos, 
o cualquier frase,
o grito cosido a las paredes
de tu habitación
ya no importan.
No son ni verdad ni mentira.

Y al levantar muros,
esforcé un camino por acercarme a ti
y solo me he alejado aún más.
Puede ser que la ciudad plante semáforos,
tuerza con sus hilos la calle
justo antes del encuentro.
Puede ser eso,
puede que me lo invente.

Me invento tantas excusas
para acunar al dolor de madrugada,
alimentado de promesas falsas,
como que volverás mañana
y mañana no llega
y tu mañana y mi mañana
son días distintos.
Quién sabe.

Pero hay cosas ciertas,
tan verdaderas como mentira
como que ahora nunca volverás a llamarme,
equivocarte, escribirme o pensarme
por un febril despecho.
Podría sembrarte bosques de odio
y te imagino sonriendo
dando luz a mi cielo
partido y negro.

A oscuras, buscándote,
me he encontrado
al rasgar cada herida
y sacrificar cada idea.
Me he liberado de grillete y bozal,
he abierto una nueva primavera
que me coge de las manos para bailar
mientras vibra el ritmo revolucionario
bajo nuestros pies.

Bailo sin ti.
Y no sé si es mejor
que bailar contigo.

20/2/18

Ruina y humo


Tras la barba soy un niño
hambriento de seguridad
de un hogar que arrope mis huesos
y un atardecer que funda el miedo.

Tengo hambre de los sentimientos
que nos anuncian
plastificados e importantísimos,
que queman la piel y que nunca
he tenido.

Todo lo que obtuve fueron muros desnudos,
palabras de ruina y humo;
flores de desprecio acumulado.

Tengo hambre de un torbellino de vida
que me haga bailar boca abajo
y cierre los abismos
como se cierran las heridas.

Hambre por no recibir más dolor,
ni ponerme lágrimas
en el pecho como medallas de derrota
y hacer de la falda mantel y del mar
un sendero para estos pies.

Ganas de cerrar el libro,
encontrarme una sonrisa,
verbena y hoguera,
besos de verano eterno y
un valle florido de revolución
en la mirada.

Y ganas, ganas de tumbarme, mecerme y
perder el sentido sin tiempo perdido,
y dormirme en un arrullo de espuma
al apoyar la cabeza
entre tus piernas.

9/2/18

Del Invierno


Al luchar con la distancia, 
para llegar a un lugar sin nombre,
el invierno borra cada paso,
crujen mis pies como rotas crisálidas. 

Y sigo, en la balanza de la incertidumbre, 
con las estrellas apagadas sobre las rodillas, 
el tiempo deshaciéndome como ceniza y
el corazón atascado en la garganta.

Tengo un frío regalo,
del frío de tus palabras.

Nadie recorre el sendero helado
que se resbala por mi mejilla,
nadie completa la forma 
de una caricia.


27/1/18

No me siento parte de este puto mundo


Viernes por la tarde,
comprando en el Mercadona.
¿Cómo he llegado a ésto?

No he recibido ni un mensaje
ni una llamada porque no paso
ni un segundo por vuestra memoria
porque no peso, me paso
y desaparezco, porque soy ceniza
de vuestro olvido, de las iniciales
que encabezan dedicatorias
en estos poemas rotos;
o de las iniciales secas entre
las hojas de un cuaderno y que esperan
su momento; del hartazgo
de la competición absurda de Tinder
de llegar antes a tu culo que los demás
de ser producto de mercado.

Y dónde están: mi familia , lxs amigxs, los tíos,
todo el amor, los polvos
el tiempo invertido,
dónde está el valor de estos versos:
tormenta de mis entrañas. ¿Dinero?
Hablo de tener la cara del niñx entre las manos,
calentársela, decirle no estás solx,
no pasa nada, no eres rarx, que ser normal
es ser diferente, que nadie te corte las alas.
Sí. Hablo de escribir escenas con las que lxs
adolescentes se masturben, les florezca
el deseo y sepan ponerle nombre
y puedan ver su reflejo.

Escribo palabras que nunca llegarán
a una orilla brillante.
Escribo. Esto no es crudo, no es violento
aquí me hallo, me analizo
me deconstruyo sin juzgarme.
Escribo para no tener miedo.
Miedo no es el latido crepitante en el pecho
cuando sonríes, el vientre oscuro del futuro,
la triste historia que cargamos.
Cuando alzamos el puño
quemamos el bozal y cortamos las cadenas
se carga el miedo dentro de las lecheras,
nos cae encima como un porrazo, o un martillo
o la ley firmada. Nos quieren
en silencio, domadxs, encerradxs, repitiendo
con balidos sus cantos de odio
e injusticia.

Pero de qué hablo
qué me creo si hay veces
que no tiendo el brazo
si miro para otro lado.
De qué me las doy sino
predico con el ejemplo,
si mi salario es terrorismo
y no lucho contra ello.
Si intento meter la mano en la rueda,
y me llevo un tajo:
frustración, rabia y desconsuelo.

Abro el corazón como una fruta:
lo tengo vacío. Somos presas
de un sistema que nos pone
sueños como caramelos
para luego quitárnoslos
o conformarnos.

¿Mi sueño?
Socialismo o barbarie.
Que el pan está duro y seco:
que el trabajo nunca me llegará
por falta de dedo o talento;
que este techo no es mi casa;
ni lo es la casa en la que crecí,
ni lo es ninguna otra que no
podré permitirme nunca.

Y al salirme del rebaño
sigue la soledad instalada en mi pecho,
que no se derrite ni entre lxs marginadxs,
ni entre lxs que miran al cielo con ojos abiertos,
ni lxs que creen que el poder es del pueblo.

Con la cabeza siempre en obras
y la pedagogía muerta
como un pez en el fango,
que no tolero vuestro machismo,
ni el racismo, que estoy
hasta las uñas pintadas de vuestra
GSDfobia, de la plumofobia,
que no os reviséis, que creáis
en la gilipollez de lo políticamente incorrecto.
Insaciables en aprender,
incansables en enseñar.
Ya.

Demasiadas heridas
me habéis causado, demasiadas
cicatrices dejaron vuestros labios.
Demasiados frentes abiertos,
demasiadas luchas en las que arrimar
el hombro con compañerxs.
Solo un final es posible.
Odio rendirme.

Pero ya no me siento a gusto,
ya no me siento parte de este puto mundo.

13/1/18

Si quieres bailar


Mira,
conocernos no es una competición,
aunque nos alienten a ello,
aunque pongan precio a nuestro tiempo
y un mundo lleno de hombres
con solo deslizar el dedo.

Ni me rindo, ni abandono,
quemo la pista y el marcador.
No me adapto, no miento,
no vivo bajo su norma ni ley,
quemo cada rincón 
de esta absurda aplicación.

Esa es mi lucha,
solo acepto un mundo mejor,
libres y rebeldes, 
en el que bailar contigo,
hasta que se rompa la canción.

Que no me importa con quien te rías,
revuelques y folles
si tus palabras son transparentes,
si tus labios no mienten
como hago yo.

Si quieres romper
esos mares llenos
de males, este baile
concédemelo.

9/12/17

Gacela absurda


Puedes venir,
sigo esperando
con la boca llena de cardos
y los pájaros muertos.

Sembré un campo de lágrimas
en roja ceniza. Recojo una canción
quebrada, del color de la luna
desangrada entre mis uñas.

Hay dolores soñando mi piel,
hay corales marchitos, 
gritos golpeando la pared
y un oscuro secreto
con nombre empapado en vergüenza.

Puedes venir,
sigo esperando
con una soga trenzada de flores
y el corazón hecho un cenicero. 

8/12/17

Poema urgente

Qué fácil es decir:
me visto con esta camisa
llena de campo y paz,
ya no me desmorono
como espuma .

Qué difícil soplar
el hielo hacerlo ceniza
romper el aire que nos mira,
y caer de pie.

Qué imposible
no escupirme sangre
al ser mi propia cadena,
y saberlo y no poder
romper con ella.



2/12/17

La soledad del marica de barrio

He visto hombres amándose:
en el canal porno 
de la televisión por satélite
en los libros 
polvorientos de la biblioteca
en algún anuncio en las afueras 
de Vicálvaro, Madrid.

Es la superficie dorada de un mundo
podrido. Rasparla, es rasgar
el telar de nuestras entrañas,
secar las lágrimas 
con piedras, cortar el oxígeno
empezar de nuevo,
una inmersión sin fecha de salida.

Puedo sacar a los indefensos
de jaulas impuestas por gigantes anónimos,
a golpe de verso.
Pero quién me seca la sangre. 

Quién, si recorro las calles del barrio
como un lobo solitario, quién,
si la solución del problema
es colectiva, quién, si desconozco
a los demás, o temo por acercarme.

Qué triste al creerme libre,
intente descansar, y descubrir el mar
cubierto de espinas, ser
presa de mis misma. 





18/11/17

I don't belong here


Detrás de cada soledad
hay una mano extendida
que no halla respuesta;
unas palabras que hablan
a la distancia, como si fuese
amiga y no anuncio de
un nuevo invierno.

También hay la crueldad
del repelente tic-tac,
como el vaivén de dunas
que hacen ver reflejos:
la claridad de que este alma
está condenada al vacío
en medio de la multitud,
que no pertenece a ningún lugar.

Si caer es siempre igual,
de ceniza morada tengo las rodillas
y esta historia es un lazo
adormeciendo mi cuello.

3/11/17

Pogo

En cada golpe,
en cada embestida de brazos,
patadas, codos, saltos
alimentados por el ritmo,
te veo.

En Narco, te veo.
En Boikot, te veo.
En Def con dos, te veo.

Cuando alguien cae al suelo
y paramos el juego,
te veo.

Al abrir el círculo
en la espera tensa
nuestras mentes sobrevuelan otro lugar,
mientras el redoble del pecho
el olor espeso
y humano nos recuerda que somos
carne y hueso: allí
no te veo.

Tengo que esperar a entrar: en el choque
salvaje de nuestros átomos,
de la lluvia de sudor,
te veo.
En cada rostro que se aparece
con sorpresa entre la marabunta,
te veo.
Pero no eres tú.

Y luego nos separamos.
Y ya sé que no estás aquí.
Y al volver a juntarnos en esta tremenda danza
una vez más

te veo.

21/10/17

Bukowski no está en mi altar

En una mano el piti,
el whisky en la otra.
Desnudos en tu cama
vestidos en blanco y negro.
La raja de tu culo me sonríe,
desparrama el olor del deseo.
Sacudo la ceniza con dos golpes
y caen como gotas de cianuro 
en una bebida.
En la mía, por ejemplo.
Todo es veneno.
También tu cuerpo,
de los pies a la polla, 
de la polla a la cabeza. 
Roncas y blasfemas. 
Te crees el puto Bukowski, me dices.
No.
La misoginia no la acepto. 
Bukowski no está en mi altar
aunque esto sea todo muy Bukowski. 

5/10/17

Paisaje de sueños (III)

También tú me ignoras,
exhibiendo tu belleza
entre el humo, la tinta
de la violencia por tu pecho
como ceniza.

Me asusta tanto pasado,
la lengua llena de veneno tras intentar
pasar la atrancada página 
de un libro aburrido y patético.

Me asusta aún más el mundo que ignoro,
ese en el que floreces,
el mundo en el que las conexiones no son fortuitas 
y pesan sobre el cuello de los que observamos
distantes,
apartados.

¿Quiero formar parte?
¿Cómo se entra allí?
Allí
donde todos los chicos que han pasado
por mis labios y mis dedos y mis historias
inventadas de apenas una exhalación
se conocen, se cierran sobre si mismos
y me miran con malicia,
y me minusvaloran,
y sienten pena y ternura
porque solo soy segundos 
olvidados, caídos
de su piel.

Si entro, ¿saldré?
Si no entro, ¿saldré?

25/9/17

Antes del saludo

Te saludo. Al verte
imagino respuestas ingeniosas,
tu abrazo y la medianoche
a su vez, abrazándonos sobre un puente
donde los caminos se bifurcan. 
Estrecho la mano, sobre tu pecho,
por el lomo del libro, cuya
historia es ésta misma.
Una tímida sonrisa se abre,
ocultas el rostro como media luna y
redescubro el dulce olor a
desobediencia en tu cuello.
Días de alegría y porvenir 
y dragonas. Todo esto.
Ni siquiera devolviste el saludo.

1/9/17

Paisaje de sueños (II)


Te prohibiría aparecer así
desbocando mis sueños
para esquivarme como al lago podrido
mientras empuñas entre tus dientes
el nunca nos conocimos
oliendo a flores envenenadas o
con un chasquido de huesos del pequeño
gorrión que tembló entre mis manos.
Ahora aletea condenado mi pecho.
Se posa un velo de ceniza entre ambos.
Desvisto mis pasos, grito tu
nombre para que me abraces 
entre la niebla. No tengo brazos.

Te prohibiría aparecer así,
ahogando el pecho en el fuego
de las noches en las que hacíamos el
amor. 
¿Este dolor tendrá recompensa?

Te prohibiría aparecer así, 
pero me hace sentir vivo el cuchillo
clavado al observar nuestra
derruida arquitectura efímera:
piel
         y sangre. 

26/8/17

Distancias mínimas


Si no puedo atravesar el techo 
del silencio y llegar a tus labios,
llenar todo de briznas, sentir
el carbón crepitar, el vaho febril 
atándonos, 
soy yo culpable.

Si piensas que no late una chispa
tras mis ojos, una pequeña primavera
o no suena música en el lago,
yo mismo me corto el vuelo,
me atrapo en un puño.

Si para mi la distancia es un muro
como nuestras espaldas al despedirnos,
temo que no vuelvas 
en el próximo viento, pero me niego 
a darte estos versos en los que 
parezco víctima de un rayo
sin origen ni concierto. 


20/8/17

Me salva


Me pellizca el Sol,
sobre este puente,
bajo el que espera
mi próximo lugar.

Un hilo tira de mi.

¿Me salva imaginar que el nunca
nos volveremos a ver y el
no quiero seguir conociéndote
se extingan y vuelvas
con mi nombre en tus labios y me prendas
una flor en el pelo y yo te pinte
con la luz de la luna?

¿Me salva la esperanza de 
colorear mis días en blanco,
que la Soledad solo sea
una mácula y no enfermedad que 
se extienda insaciable y 
haga del paso del tiempo
yunque aplastando mi pecho?

¿Me salva esperar la gota
de amor familiar, fraternal,
compañero, que me haga arder
y deshacerme y abrirme y
limpiarme la ceniza?

¿Me salva creer en el rugido
de una manada, en la que intento
introducirme y apoyarme,
que acabará con todas las cadenas que
nos asfixian y nos recorren
como orugas y que dará
un puñetazo contra el odio
y el dinero por los que mi amor
no es libre, por los que no encuentro
respiro el combate por el brillante destino
al que renuncié por marchito?

¿O acaso me salva la cobardía?

19/8/17

Todavía


Apolo en la piel,
mar entre mis uñas,
sopla una brisa sedosa,
zumban átomos, como abejas,
intentando soltar una chispa.
                                                ¿Llegará?

La luna se pudre.
Demasiada pulpa
en mis palabras.
Ahora camino,
en ciudad hostil.
Puede ser la mía,
cualquiera.
No tengo hogar.
¿Adónde volver?
Los edificios se levantan y
descienden como olas furiosas.

Con vidrio en los ojos 
preparo una bala
para grabar la lección.

Si aprendiese a domar dragones,
no ardería el bosque de mis manos.

Amanece o atardece
entre tu pelo.

Todavía quedan latidos en mi corazón.

¿Todavía?

11/8/17

Noches en el mar


La luna es 
un mar que baña 
el trigal moreno de mis piernas

me zambullo
entre edificios coralinos
luciérnagas tras ventanas
calles como oscuras simas

navego plateado sintiendo
color en los labios estrellas
de sal vistiendo mi cabello 
y arrecife anclando
el pecho submarino

si me ahogo, el latido
del cielo como marea 
suave me devuelve 
al lecho donde duermo
arrullado por espumas
de alegría y
revolución

este sitio 
no es mi hogar.

3/8/17

Paisaje de sueños


He soñado que tu padre
moría, un esqueleto 
devorado por la quimioterapia.
Sentía un charco en mis pies
y gritos y balbuceos rotos 
grises en asépticos tanatorios cuyo lema es:
de aquí al cielo.

También soñaba con la abuela
tragando su propia sangre y tierra y 
llorando entre la niebla por 
una herida eterna.

Y soñé nuestro abrazo, pero tu cuerpo
era más fino, había perdido 
aquellos montes
donde reposé mis manos 
mis labios y galopaba con furia
extasis, cariño, 
un oblast perdido,
pero, bañabas de baba 
mi hombro y nacía un gemido 
congelado y luego el
silencio.

Desperté, cargado 
con ambos dolores.

24/7/17

Y si no hay nadie



Me besa la soledad, me aplasta
entre sus muros.
No solo en verano, 
es en invierno, el martes y el viernes.
Pasa siempre.

El miedo se ha vaciado y 
quedo aquí
creyendo poder respirar siempre
con los mismos pulmones y mirando
cada minuto que se deshace 
en el reloj y esperando el final
de la espera como si su llegada
fuese a salvar esta inocencia
llamada amistad.

Pero nada vuelve,
todo pasa, soy incapaz 
de trenzar redes nuevas
y mi esfuerzo atrapado por un dique
me condena a una isla.

¿Cómo se cura una soledad?
No con este poema que es veneno,
un reflejo de mi puta estupidez.

Qué más da.

19/7/17

Esta tierra


En Utrilla con M. y D.


Tierra
brota de nuestras uñas crece
se expande el huerto 
chupa la acequia el nido
lleno de golondrinas y el perro
recorriendo pintando el camino
de atardecer y seco el campo
dorado estival y somnoliento
y helado en la noche
infinitas telarañas de constelaciones
estrellas diamantes y nuestros hombros
unidos pechos latiendo 
al unísono de una campana
viva y fresca recorriendo calles
abandonadas de Castilla llenas
de saludos y bienvenidas
y encontrando 
constante paz
                            y detenido tiempo.