21/10/17

Bukowski no está en mi altar

En una mano el piti,
el whisky en la otra.
Desnudos en tu cama
vestidos en blanco y negro.
La raja de tu culo me sonríe,
desparrama el olor del deseo.
Sacudo la ceniza con dos golpes
y caen como gotas de cianuro 
en una bebida.
En la mía, por ejemplo.
Todo es veneno.
También tu cuerpo,
de los pies a la polla, 
de la polla a la cabeza. 
Roncas y blasfemas. 
Te crees el puto Bukowski, me dices.
No.
La misoginia no la acepto. 
Bukowski no está en mi altar
aunque esto sea todo muy Bukowski. 

5/10/17

Paisaje de sueños (III)

También tú me ignoras,
exhibiendo tu belleza
entre el humo, la tinta
de la violencia por tu pecho
como ceniza.

Me asusta tanto pasado,
la lengua llena de veneno tras intentar
pasar la atrancada página 
de un libro aburrido y patético.

Me asusta aún más el mundo que ignoro,
ese en el que floreces,
el mundo en el que las conexiones no son fortuitas 
y pesan sobre el cuello de los que observamos
distantes,
apartados.

¿Quiero formar parte?
¿Cómo se entra allí?
Allí
donde todos los chicos que han pasado
por mis labios y mis dedos y mis historias
inventadas de apenas una exhalación
se conocen, se cierran sobre si mismos
y me miran con malicia,
y me minusvaloran,
y sienten pena y ternura
porque solo soy segundos 
olvidados, caídos
de su piel.

Si entro, ¿saldré?
Si no entro, ¿saldré?