26/8/17

Distancias mínimas


Si no puedo atravesar el techo 
del silencio y llegar a tus labios,
llenar todo de briznas, sentir
el carbón crepitar, el vaho febril 
atándonos, 
soy yo culpable.

Si piensas que no late una chispa
tras mis ojos, una pequeña primavera
o no suena música en el lago,
yo mismo me corto el vuelo,
me atrapo en un puño.

Si para mi la distancia es un muro
como nuestras espaldas al despedirnos,
temo que no vuelvas 
en el próximo viento, pero me niego 
a darte estos versos en los que 
parezco víctima de un rayo
sin origen ni concierto. 


20/8/17

Me salva


Me pellizca el Sol,
sobre este puente,
bajo el que espera
mi próximo lugar.

Un hilo tira de mi.

¿Me salva imaginar que el nunca
nos volveremos a ver y el
no quiero seguir conociéndote
se extingan y vuelvas
con mi nombre en tus labios y me prendas
una flor en el pelo y yo te pinte
con la luz de la luna?

¿Me salva la esperanza de 
colorear mis días en blanco,
que la Soledad solo sea
una mácula y no enfermedad que 
se extienda insaciable y 
haga del paso del tiempo
yunque aplastando mi pecho?

¿Me salva esperar la gota
de amor familiar, fraternal,
compañero, que me haga arder
y deshacerme y abrirme y
limpiarme la ceniza?

¿Me salva creer en el rugido
de una manada, en la que intento
introducirme y apoyarme,
que acabará con todas las cadenas que
nos asfixian y nos recorren
como orugas y que dará
un puñetazo contra el odio
y el dinero por los que mi amor
no es libre, por los que no encuentro
respiro el combate por el brillante destino
al que renuncié por marchito?

¿O acaso me salva la cobardía?

19/8/17

Todavía


Apolo en la piel,
mar entre mis uñas,
sopla una brisa sedosa,
zumban átomos, como abejas,
intentando soltar una chispa.
                                                ¿Llegará?

La luna se pudre.
Demasiada pulpa
en mis palabras.
Ahora camino,
en ciudad hostil.
Puede ser la mía,
cualquiera.
No tengo hogar.
¿Adónde volver?
Los edificios se levantan y
descienden como olas furiosas.

Con vidrio en los ojos 
preparo una bala
para grabar la lección.

Si aprendiese a domar dragones,
no ardería el bosque de mis manos.

Amanece o atardece
entre tu pelo.

Todavía quedan latidos en mi corazón.

¿Todavía?

11/8/17

Noches en el mar


La luna es 
un mar que baña 
el trigal moreno de mis piernas

me zambullo
entre edificios coralinos
luciérnagas tras ventanas
calles como oscuras simas

navego plateado sintiendo
color en los labios estrellas
de sal vistiendo mi cabello 
y arrecife anclando
el pecho submarino

si me ahogo, el latido
del cielo como marea 
suave me devuelve 
al lecho donde duermo
arrullado por espumas
de alegría y
revolución

este sitio 
no es mi hogar.

3/8/17

Paisaje de sueños


He soñado que tu padre
moría, un esqueleto 
devorado por la quimioterapia.
Sentía un charco en mis pies
y gritos y balbuceos rotos 
grises en asépticos tanatorios cuyo lema es:
de aquí al cielo.

También soñaba con la abuela
tragando su propia sangre y tierra y 
llorando entre la niebla por 
una herida eterna.

Y soñé nuestro abrazo, pero tu cuerpo
era más fino, había perdido 
aquellos montes
donde reposé mis manos 
mis labios y galopaba con furia
extasis, cariño, 
un oblast perdido,
pero, bañabas de baba 
mi hombro y nacía un gemido 
congelado y luego el
silencio.

Desperté, cargado 
con ambos dolores.