20/12/18

La libertad


La libertad es un viaje extraño,
La única patria posible la libertad.
Es sentir la tierra, plantar estrellas
y bañarnos sin camiseta 
en el río incendiado por el ocaso.
Es hacer el amor en el sopor estival,
envueltos en el olor de la ropa tendida y
montarle al amanecer una barricada.
Tener el pan, la casa, la pluma.
Libertad son los pueblos dándose la mano.
Desempolvar las notas del viejo himno,
que el rey huya o muera.
Mujeres y hombres rompiéndose las cadenas.
Es nuestra forma de amarnos la libertad.

15/8/18

Cae el calor

Cae el calor sobre el alquitrán,
pega un estallido el verano.
Despertamos entre versos,
borrachos de himnos, hambrientos
de chispas en la noche.
No escuchamos sus mentiras,
tenemos nuestros conflictos:
el miedo y el amor,
la violencia y la palabra
nuestra estirpe
sedienta de guerra.
Y quieren ponernos una verja,
y luego una pena,
y por último una mordaza
sin protesta.
Y quieren la victoria
pase lo que pase,
caiga quien caiga,
robando el pan de esperanza
que tenemos en el plato.
Lo quieren fácil,
lo hacen en silencio,
te enseñan el brillo, no el engaño.
Pero el mar resuena
al fondo de nuestras lenguas,
estos pasos solo avanzan,
este fuego asciende
a cada latido.
Estamos vivos,
sonriendo,
es sencillo,
la calle es nuestra patria y
el destino está en nuestros bolsillos.

19/6/18

Juntos, nunca existimos


Los poemas que escribí el año pasado
eran mejores.
En ellos había el dolor
consciente de saber que estabas aquí
y no encontrarte.

Ahora, tengo el dolor de tenerte
al alcance mi mano de la distancia
insalvable
el dolor de la carne contra el muro
que levantas en la noche amarga
el dolor de que nunca pronunciarás más mi nombre
y el tuyo se deshace como un
nudo de espuma en los míos
el dolor de no mirar
por una rendija tu vida
con luz desesperada o
tener una palabra que
asegure por donde van tus pasos
el dolor de ni vernos codo a codo
contra sus políticas del odio
y no morderles como fieras salvajes
en el centro de su miedo
el dolor de verme solo en una multitud
sin tu abrazo haciendo de esta condena
un lugar más templado
el dolor de no besarte
en plena mañana, disidentes
haciendo el amor contra su moral heredada
el dolor de tener el pecho incendiado como
un cóctel molotov y no poder lanzarlo
contra sus escaparates alienantes, sino
la urgencia de apagarlo
el dolor de verme expulsado, por tu absurdo
orgullo infantil, de tu empeño en borrar
todo pasado y que solo parezcas un sueño
que te he imaginado mientras hablaba
con el rumor de los ríos
el dolor de un sentimiento desequilibrado;
darnos el uno al otro importancia distintas,
el dolor de la tiranía del olvido
y tu y yo,
juntos
nunca existimos.

16/6/18

Tremenda Jauría

Ball de rebelió,
en la distancia más corta
sudando la gota gorda
que se acarician y se tocan
de filo en el canto y el beat,
dibujando la senda
del sol de medianoche en tu rostro,
brillante, y mi mirada es atrapada
pero tu no vuelves la tuya,
pones tu espalda como muro,
mi silencio contra el miedo
la carne contra la pared.
Recojo los restos del desastre
otra puta vez.

Podría arrancarme los pies,
ponerlos en otro punto del mapa,
deshacerme y fingir que toda cicatriz
no tiene un ayer,
que tu no eres el monstruo que
quema bosques con ansiedad,
que lo llevo guardado en la riñonera,
atado con las esquinas del campo
hice de la libertad una jaula,
y ahora me siembra un beso negro
en la nuca y me lleva por lo alto
de la luna sin frenos, a lo ancho
de la noche sin medida
no le importa cuanto mane de esta herida.
Son estos versos jodidos
su alimento preferido,
de doble filo,
así lucho contra la tiranía del oblit.

Si tu también has sobrevivido,
somos tropicales, somos disidentes
y quieres juntar de nuevo tu sonrisa con la mía,
transformar el veneno en medicina,
hazme una perdida.

23/5/18

Si dejase de creer que mi cadera
mueve las galaxias, escucharía,
escucharía la lluvia rodar
entras las costillas de los otros.
Esta mano sería un puente
y abriría mi pecho como una cueva
para ermitaños.
Ni todo es verdad ni mentira
ni la duda un rastro fiable
en la arena oscura.
Puede doblarse el hueso,
como la lengua o el corazón.
Habrá dolor. O no.
Guardo el libro de las cosas
nunca dichas,
hoy ecos de guerra y paz
mañana polen o pestaña en el viento.
Ya sabemos nuestro final
así que besa a tu acompañante
hasta que caiga la luna
y todo se apague.

20/4/18

El poema es una mentira


Voy a empezar a creerme mis putos cuentos,
que este poema
es eclipse de otro.
A través de los agujeros que deja la vergüenza
mostrará su piel,
lavando su cabeza en cicatriz y alegría.
Tiene más filos que la lengua
con la que me desarmas.

Si lees lo que hay debajo
se caen del cielo todos los santos
como Ícaro,
muerto por su codicia,
moraleja para cada banquero,
cada rey, cada empresario.

Tiro el verso, no escondo la mano,
porque siempre cargo la esperanza
entre los dientes. No dejo a medias el juego.
Tengo el corazón ardiendo
y lleno de peces.

1/4/18

Para no guardar silencio


Voy a hablar ahora 
que ruge la fiera en redes
y las esposas son fruto del milagro
de los panes y los peces.

Voy a gritar ahora
que su reacción es miedo
al ver su sillón destrozado
y el poder esfumándose
de entre sus dedos.

Voy a decirlo claro ahora
como el agua del manantial sagrado
que nos merecemos,
que no agradecemos callos en las manos
quinientos euros en negro
el futuro esfumado el hambre impuesto
la muerte que no puedo permitirme
porque no tengo dinero.

Voy a recitarlo
largo y doloroso.
Abre los ojos: de Antena 3 a Intereconomía,
del País a La Razón:
paradigmas del adoctrinamiento.

Voy a cantarlo con esperanza y rabia,
fuego y deseo, no hay muros que detengan
la voluntad del pueblo.

Voy a morder sus entrañas,
solo con lo puesto
ni pan ni trabajo ni techo
con antorchas en la mano:
barricada y trueno,
insurgente, sin estirpes ni dioses
con cabezas de reyes, empresarios
banqueros obispos políticos
rodando por el suelo.

Voy a escupir en su cara
el insulto a esta dictadura
de nombre democracia,
alargada sombra del águila.
Ya oigo los perros del Estado viniendo.
Ponedle nombre a mi asesino.
Levanto la cabeza,
dejo todo por escrito
con la cabeza alta y el corazón inquieto.
Si lees este mensaje:
compártelo, que llegue a cientos,
nunca podrán callarnos. 

4/3/18

La Dragona


Te estoy viendo justo ahora.
Después de tanto tiempo, de  soñarte
y leerte y escribirte ayer.
Siento que no eres real.
Podría acercarme y comprobarlo.
Prefiero quedarme con la duda.
Te miro y se me atasca el pecho
en la garganta. 

Podría romper los mares que nos separan.
Pero me voy. Me marcho.
Abandono acompañado
con la música que me enseñaste:
The Cat Empire, Extremoduro,
She Wants Revenge o los acordes algo desafinados
de tu guitarra al tocar
Pequeño vals vienés.
Me marcho y sé que voy por el camino equivocado,
que debería volver sobre mis pasos
 y acercarme. No para decirte:
Ya no me haces daño.
No gano nada mintiendo.
Sino para decirte,
asesina tu orgullo,
no el que te permite ser sobrevivir
a la tempestad de insultos y violencia
por no callar el amar a los hombres,
no el que te permite gritar
a pecho abierto:
Porque fueron somos,
Porque somos serán.
Te hablo del orgullo egoísta
con el que destierras todo pasado.

Por qué no puedo hacer como tú,
que si me miras ya no sabrás ni mi nombre,
ni mi rostro, ni nuestra historia.
Porque no puedo dejar de guardar
cada recuerdo. Creí que no eran un peso.
Quizá ahora me arrepiento.
Pero no soy así.
No quiero ni puedo deshacerme de ti.
Nunca. Aunque eso suponga
pasar por el mismo dolor
una y otra y otra vez
y no hallar una casa tranquila
o cama sin tu demonio.

Por qué no podré hacerlo:
ahora que soy más tú que nunca
siento que es cuando estoy más alejado de ti.
Y por mucho esfuerzo que ponga
nada va a cambiar, por que
tu no quieres. Y eso me convierte
en el gilipollas (que pone pegatinas en tu portal),
que desea verte
y verte
y verte
y verte siempre
como hoy
aunque eso me cueste el corazón.

3/3/18

Verdad y mentira son lo mismo

Voy a ser el poeta guiado esta noche
por las farolas del horizonte
porque mirar por mi ventana
es mirar donde tu vives,
2 kilómetros,
2 años
y la misma distancia
como un mar oscuro
de ceniza y sangre.

No me he acordado de ti 
te he echado de menos, 
o cualquier frase,
o grito cosido a las paredes
de tu habitación
ya no importan.
No son ni verdad ni mentira.

Y al levantar muros,
esforcé un camino por acercarme a ti
y solo me he alejado aún más.
Puede ser que la ciudad plante semáforos,
tuerza con sus hilos la calle
justo antes del encuentro.
Puede ser eso,
puede que me lo invente.

Me invento tantas excusas
para acunar al dolor de madrugada,
alimentado de promesas falsas,
como que volverás mañana
y mañana no llega
y tu mañana y mi mañana
son días distintos.
Quién sabe.

Pero hay cosas ciertas,
tan verdaderas como mentira
como que ahora nunca volverás a llamarme,
equivocarte, escribirme o pensarme
por un febril despecho.
Podría sembrarte bosques de odio
y te imagino sonriendo
dando luz a mi cielo
partido y negro.

A oscuras, buscándote,
me he encontrado
al rasgar cada herida
y sacrificar cada idea.
Me he liberado de grillete y bozal,
he abierto una nueva primavera
que me coge de las manos para bailar
mientras vibra el ritmo revolucionario
bajo nuestros pies.

Bailo sin ti.
Y no sé si es mejor
que bailar contigo.

20/2/18

Ruina y humo


Tras la barba soy un niño
hambriento de seguridad
de un hogar que arrope mis huesos
y un atardecer que funda el miedo.

Tengo hambre de los sentimientos
que nos anuncian
plastificados e importantísimos,
que queman la piel y que nunca
he tenido.

Todo lo que obtuve fueron muros desnudos,
palabras de ruina y humo;
flores de desprecio acumulado.

Tengo hambre de un torbellino de vida
que me haga bailar boca abajo
y cierre los abismos
como se cierran las heridas.

Hambre por no recibir más dolor,
ni ponerme lágrimas
en el pecho como medallas de derrota
y hacer de la falda mantel y del mar
un sendero para estos pies.

Ganas de cerrar el libro,
encontrarme una sonrisa,
verbena y hoguera,
besos de verano eterno y
un valle florido de revolución
en la mirada.

Y ganas, ganas de tumbarme, mecerme y
perder el sentido sin tiempo perdido,
y dormirme en un arrullo de espuma
al apoyar la cabeza
entre tus piernas.

9/2/18

Del Invierno


Al luchar con la distancia, 
para llegar a un lugar sin nombre,
el invierno borra cada paso,
crujen mis pies como rotas crisálidas. 

Y sigo, en la balanza de la incertidumbre, 
con las estrellas apagadas sobre las rodillas, 
el tiempo deshaciéndome como ceniza y
el corazón atascado en la garganta.

Tengo un frío regalo,
del frío de tus palabras.

Nadie recorre el sendero helado
que se resbala por mi mejilla,
nadie completa la forma 
de una caricia.


27/1/18

No me siento parte de este puto mundo


Viernes por la tarde,
comprando en el Mercadona.
¿Cómo he llegado a ésto?

No he recibido ni un mensaje
ni una llamada porque no paso
ni un segundo por vuestra memoria
porque no peso, me paso
y desaparezco, porque soy ceniza
de vuestro olvido, de las iniciales
que encabezan dedicatorias
en estos poemas rotos;
o de las iniciales secas entre
las hojas de un cuaderno y que esperan
su momento; del hartazgo
de la competición absurda de Tinder
de llegar antes a tu culo que los demás
de ser producto de mercado.

Y dónde están: mi familia , lxs amigxs, los tíos,
todo el amor, los polvos
el tiempo invertido,
dónde está el valor de estos versos:
tormenta de mis entrañas. ¿Dinero?
Hablo de tener la cara del niñx entre las manos,
calentársela, decirle no estás solx,
no pasa nada, no eres rarx, que ser normal
es ser diferente, que nadie te corte las alas.
Sí. Hablo de escribir escenas con las que lxs
adolescentes se masturben, les florezca
el deseo y sepan ponerle nombre
y puedan ver su reflejo.

Escribo palabras que nunca llegarán
a una orilla brillante.
Escribo. Esto no es crudo, no es violento
aquí me hallo, me analizo
me deconstruyo sin juzgarme.
Escribo para no tener miedo.
Miedo no es el latido crepitante en el pecho
cuando sonríes, el vientre oscuro del futuro,
la triste historia que cargamos.
Cuando alzamos el puño
quemamos el bozal y cortamos las cadenas
se carga el miedo dentro de las lecheras,
nos cae encima como un porrazo, o un martillo
o la ley firmada. Nos quieren
en silencio, domadxs, encerradxs, repitiendo
con balidos sus cantos de odio
e injusticia.

Pero de qué hablo
qué me creo si hay veces
que no tiendo el brazo
si miro para otro lado.
De qué me las doy sino
predico con el ejemplo,
si mi salario es terrorismo
y no lucho contra ello.
Si intento meter la mano en la rueda,
y me llevo un tajo:
frustración, rabia y desconsuelo.

Abro el corazón como una fruta:
lo tengo vacío. Somos presas
de un sistema que nos pone
sueños como caramelos
para luego quitárnoslos
o conformarnos.

¿Mi sueño?
Socialismo o barbarie.
Que el pan está duro y seco:
que el trabajo nunca me llegará
por falta de dedo o talento;
que este techo no es mi casa;
ni lo es la casa en la que crecí,
ni lo es ninguna otra que no
podré permitirme nunca.

Y al salirme del rebaño
sigue la soledad instalada en mi pecho,
que no se derrite ni entre lxs marginadxs,
ni entre lxs que miran al cielo con ojos abiertos,
ni lxs que creen que el poder es del pueblo.

Con la cabeza siempre en obras
y la pedagogía muerta
como un pez en el fango,
que no tolero vuestro machismo,
ni el racismo, que estoy
hasta las uñas pintadas de vuestra
GSDfobia, de la plumofobia,
que no os reviséis, que creáis
en la gilipollez de lo políticamente incorrecto.
Insaciables en aprender,
incansables en enseñar.
Ya.

Demasiadas heridas
me habéis causado, demasiadas
cicatrices dejaron vuestros labios.
Demasiados frentes abiertos,
demasiadas luchas en las que arrimar
el hombro con compañerxs.
Solo un final es posible.
Odio rendirme.

Pero ya no me siento a gusto,
ya no me siento parte de este puto mundo.

13/1/18

Si quieres bailar


Mira,
conocernos no es una competición,
aunque nos alienten a ello,
aunque pongan precio a nuestro tiempo
y un mundo lleno de hombres
con solo deslizar el dedo.

Ni me rindo, ni abandono,
quemo la pista y el marcador.
No me adapto, no miento,
no vivo bajo su norma ni ley,
quemo cada rincón 
de esta absurda aplicación.

Esa es mi lucha,
solo acepto un mundo mejor,
libres y rebeldes, 
en el que bailar contigo,
hasta que se rompa la canción.

Que no me importa con quien te rías,
revuelques y folles
si tus palabras son transparentes,
si tus labios no mienten
como hago yo.

Si quieres romper
esos mares llenos
de males, este baile
concédemelo.