"Yo no pongo la otra mejilla pongo el culo compañero y ésa es mi venganza" - Pedro Lemebel
9/12/17
Gacela absurda
Puedes venir,
sigo esperando
con la boca llena de cardos
y los pájaros muertos.
Sembré un campo de lágrimas
en roja ceniza. Recojo una canción
quebrada, del color de la luna
desangrada entre mis uñas.
Hay dolores soñando mi piel,
hay corales marchitos,
gritos golpeando la pared
y un oscuro secreto
con nombre empapado en vergüenza.
Puedes venir,
sigo esperando
con una soga trenzada de flores
y el corazón hecho un cenicero.
8/12/17
Poema urgente
Qué fácil es decir:
me visto con esta camisa
llena de campo y paz,
ya no me desmorono
como espuma .
Qué difícil soplar
el hielo hacerlo ceniza
romper el aire que nos mira,
y caer de pie.
Qué imposible
no escupirme sangre
al ser mi propia cadena,
y saberlo y no poder
romper con ella.
me visto con esta camisa
llena de campo y paz,
ya no me desmorono
como espuma .
Qué difícil soplar
el hielo hacerlo ceniza
romper el aire que nos mira,
y caer de pie.
Qué imposible
no escupirme sangre
al ser mi propia cadena,
y saberlo y no poder
romper con ella.
2/12/17
La soledad del marica de barrio
He visto hombres amándose:
en el canal porno
de la televisión por satélite
en los libros
polvorientos de la biblioteca
en algún anuncio en las afueras
de Vicálvaro, Madrid.
Es la superficie dorada de un mundo
podrido. Rasparla, es rasgar
el telar de nuestras entrañas,
secar las lágrimas
con piedras, cortar el oxígeno
empezar de nuevo,
una inmersión sin fecha de salida.
Puedo sacar a los indefensos
de jaulas impuestas por gigantes anónimos,
a golpe de verso.
Pero quién me seca la sangre.
Quién, si recorro las calles del barrio
como un lobo solitario, quién,
si la solución del problema
es colectiva, quién, si desconozco
a los demás, o temo por acercarme.
Qué triste al creerme libre,
intente descansar, y descubrir el mar
cubierto de espinas, ser
presa de mis misma.
18/11/17
I don't belong here
Detrás
de cada soledad
hay
una mano extendida
que
no halla respuesta;
unas
palabras que hablan
a la distancia, como si fuese
amiga
y no anuncio de
un
nuevo invierno.
También
hay la crueldad
del
repelente tic-tac,
como
el vaivén de dunas
que
hacen ver reflejos:
la
claridad de que este alma
está
condenada al vacío
en
medio de la multitud,
que
no pertenece a ningún lugar.
Si
caer es siempre igual,
de
ceniza morada tengo las rodillas
y
esta historia es un lazo
adormeciendo
mi cuello.
3/11/17
Pogo
En
cada golpe,
en
cada embestida de brazos,
patadas,
codos, saltos
alimentados
por el ritmo,
te
veo.
En
Narco, te veo.
En
Boikot, te veo.
En
Def con dos, te veo.
Cuando
alguien cae al suelo
y paramos el juego,
te
veo.
Al abrir el círculo
en la espera tensa
nuestras
mentes sobrevuelan otro lugar,
mientras el redoble del pecho
el
olor espeso
y humano nos recuerda que somos
carne
y hueso: allí
no
te veo.
Tengo
que esperar a entrar: en el choque
salvaje
de nuestros átomos,
de
la lluvia de sudor,
te
veo.
En
cada rostro que se aparece
con
sorpresa entre la marabunta,
te
veo.
Pero
no eres tú.
Y
luego nos separamos.
Y
ya sé que no estás aquí.
Y
al volver a juntarnos en esta tremenda danza
una
vez más
te
veo.
21/10/17
Bukowski no está en mi altar
En una mano el piti,
el whisky en la otra.
Desnudos en tu cama
vestidos en blanco y negro.
La raja de tu culo me sonríe,
desparrama el olor del deseo.
Sacudo la ceniza con dos golpes
y caen como gotas de cianuro
en una bebida.
En la mía, por ejemplo.
Todo es veneno.
También tu cuerpo,
de los pies a la polla,
de la polla a la cabeza.
Roncas y blasfemas.
Te crees el puto Bukowski, me dices.
No.
La misoginia no la acepto.
Bukowski no está en mi altar
aunque esto sea todo muy Bukowski.
el whisky en la otra.
Desnudos en tu cama
vestidos en blanco y negro.
La raja de tu culo me sonríe,
desparrama el olor del deseo.
Sacudo la ceniza con dos golpes
y caen como gotas de cianuro
en una bebida.
En la mía, por ejemplo.
Todo es veneno.
También tu cuerpo,
de los pies a la polla,
de la polla a la cabeza.
Roncas y blasfemas.
Te crees el puto Bukowski, me dices.
No.
La misoginia no la acepto.
Bukowski no está en mi altar
aunque esto sea todo muy Bukowski.
5/10/17
Paisaje de sueños (III)
También tú me ignoras,
exhibiendo tu belleza
entre el humo, la tinta
de la violencia por tu pecho
como ceniza.
Me asusta tanto pasado,
la lengua llena de veneno tras intentar
pasar la atrancada página
de un libro aburrido y patético.
Me asusta aún más el mundo que ignoro,
ese en el que floreces,
el mundo en el que las conexiones no son fortuitas
y pesan sobre el cuello de los que observamos
distantes,
apartados.
¿Quiero formar parte?
¿Cómo se entra allí?
Allí
donde todos los chicos que han pasado
por mis labios y mis dedos y mis historias
inventadas de apenas una exhalación
se conocen, se cierran sobre si mismos
y me miran con malicia,
y me minusvaloran,
y sienten pena y ternura
porque solo soy segundos
olvidados, caídos
de su piel.
Si entro, ¿saldré?
Si no entro, ¿saldré?
exhibiendo tu belleza
entre el humo, la tinta
de la violencia por tu pecho
como ceniza.
Me asusta tanto pasado,
la lengua llena de veneno tras intentar
pasar la atrancada página
de un libro aburrido y patético.
Me asusta aún más el mundo que ignoro,
ese en el que floreces,
el mundo en el que las conexiones no son fortuitas
y pesan sobre el cuello de los que observamos
distantes,
apartados.
¿Quiero formar parte?
¿Cómo se entra allí?
Allí
donde todos los chicos que han pasado
por mis labios y mis dedos y mis historias
inventadas de apenas una exhalación
se conocen, se cierran sobre si mismos
y me miran con malicia,
y me minusvaloran,
y sienten pena y ternura
porque solo soy segundos
olvidados, caídos
de su piel.
Si entro, ¿saldré?
Si no entro, ¿saldré?
25/9/17
Antes del saludo
Te saludo. Al verte
imagino respuestas ingeniosas,
tu abrazo y la medianoche
a su vez, abrazándonos sobre un puente
donde los caminos se bifurcan.
Estrecho la mano, sobre tu pecho,
por el lomo del libro, cuya
historia es ésta misma.
Una tímida sonrisa se abre,
ocultas el rostro como media luna y
redescubro el dulce olor a
desobediencia en tu cuello.
Días de alegría y porvenir
y dragonas. Todo esto.
Ni siquiera devolviste el saludo.
imagino respuestas ingeniosas,
tu abrazo y la medianoche
a su vez, abrazándonos sobre un puente
donde los caminos se bifurcan.
Estrecho la mano, sobre tu pecho,
por el lomo del libro, cuya
historia es ésta misma.
Una tímida sonrisa se abre,
ocultas el rostro como media luna y
redescubro el dulce olor a
desobediencia en tu cuello.
Días de alegría y porvenir
y dragonas. Todo esto.
Ni siquiera devolviste el saludo.
1/9/17
Paisaje de sueños (II)
Te prohibiría aparecer así
desbocando mis sueños
para esquivarme como al lago podrido
mientras empuñas entre tus dientes
el nunca nos conocimos
oliendo a flores envenenadas o
con un chasquido de huesos del pequeño
gorrión que tembló entre mis manos.
Ahora aletea condenado mi pecho.
Se posa un velo de ceniza entre ambos.
Desvisto mis pasos, grito tu
nombre para que me abraces
entre la niebla. No tengo brazos.
Te prohibiría aparecer así,
ahogando el pecho en el fuego
de las noches en las que hacíamos el
amor.
¿Este dolor tendrá recompensa?
Te prohibiría aparecer así,
pero me hace sentir vivo el cuchillo
clavado al observar nuestra
derruida arquitectura efímera:
piel
y sangre.
26/8/17
Distancias mínimas
Si no puedo atravesar el techo
del silencio y llegar a tus labios,
llenar todo de briznas, sentir
el carbón crepitar, el vaho febril
atándonos,
soy yo culpable.
Si piensas que no late una chispa
tras mis ojos, una pequeña primavera
o no suena música en el lago,
yo mismo me corto el vuelo,
me atrapo en un puño.
Si para mi la distancia es un muro
como nuestras espaldas al despedirnos,
temo que no vuelvas
en el próximo viento, pero me niego
a darte estos versos en los que
parezco víctima de un rayo
sin origen ni concierto.
20/8/17
Me salva
Me pellizca el Sol,
sobre este puente,
bajo el que espera
mi próximo lugar.
Un hilo tira de mi.
¿Me salva imaginar que el nunca
nos volveremos a ver y el
no quiero seguir conociéndote
se extingan y vuelvas
con mi nombre en tus labios y me prendas
una flor en el pelo y yo te pinte
con la luz de la luna?
¿Me salva la esperanza de
colorear mis días en blanco,
que la Soledad solo sea
una mácula y no enfermedad que
se extienda insaciable y
haga del paso del tiempo
yunque aplastando mi pecho?
¿Me salva esperar la gota
de amor familiar, fraternal,
compañero, que me haga arder
y deshacerme y abrirme y
limpiarme la ceniza?
¿Me salva creer en el rugido
de una manada, en la que intento
introducirme y apoyarme,
que acabará con todas las cadenas que
nos asfixian y nos recorren
como orugas y que dará
un puñetazo contra el odio
y el dinero por los que mi amor
no es libre, por los que no encuentro
respiro el combate por el brillante destino
al que renuncié por marchito?
¿O acaso me salva la cobardía?
19/8/17
Todavía
Apolo en la piel,
mar entre mis uñas,
sopla una brisa sedosa,
zumban átomos, como abejas,
intentando soltar una chispa.
¿Llegará?
La luna se pudre.
Demasiada pulpa
en mis palabras.
Ahora camino,en ciudad hostil.
Puede ser la mía,
cualquiera.
No tengo hogar.
¿Adónde volver?
Los edificios se levantan y
descienden como olas furiosas.
Con vidrio en los ojos
preparo una bala
para grabar la lección.
Si aprendiese a domar dragones,
no ardería el bosque de mis manos.
Amanece o atardece
entre tu pelo.
Todavía quedan latidos en mi corazón.
¿Todavía?
11/8/17
Noches en el mar
La luna es
un mar que baña
el trigal moreno de mis piernas
me zambullo
entre edificios coralinos
luciérnagas tras ventanas
calles como oscuras simas
navego plateado sintiendo
color en los labios estrellas
de sal vistiendo mi cabello
y arrecife anclando
el pecho submarino
si me ahogo, el latido
del cielo como marea
suave me devuelve
al lecho donde duermo
arrullado por espumas
de alegría y
revolución
este sitio
no es mi hogar.
3/8/17
Paisaje de sueños
He soñado que tu padre
moría, un esqueleto
devorado por la quimioterapia.
Sentía un charco en mis pies
y gritos y balbuceos rotos
grises en asépticos tanatorios cuyo lema es:
de aquí al cielo.
También soñaba con la abuela
tragando su propia sangre y tierra y
llorando entre la niebla por
una herida eterna.
Y soñé nuestro abrazo, pero tu cuerpo
era más fino, había perdido
aquellos montes
donde reposé mis manos
mis labios y galopaba con furia
extasis, cariño,
un oblast perdido,
pero, bañabas de baba
mi hombro y nacía un gemido
congelado y luego el
silencio.
Desperté, cargado
con ambos dolores.
24/7/17
Y si no hay nadie
Me besa la soledad, me aplasta
entre sus muros.
No solo en verano,
es en invierno, el martes y el viernes.
Pasa siempre.
El miedo se ha vaciado y
quedo aquí
creyendo poder respirar siempre
con los mismos pulmones y mirando
cada minuto que se deshace
en el reloj y esperando el final
de la espera como si su llegada
fuese a salvar esta inocencia
llamada amistad.
Pero nada vuelve,
todo pasa, soy incapaz
de trenzar redes nuevas
y mi esfuerzo atrapado por un dique
me condena a una isla.
¿Cómo se cura una soledad?
No con este poema que es veneno,
un reflejo de mi puta estupidez.
Qué más da.
19/7/17
Esta tierra
En Utrilla con M. y D.
Tierra
brota de nuestras uñas crece
se expande el huerto
chupa la acequia el nido
lleno de golondrinas y el perro
recorriendo pintando el camino
de atardecer y seco el campo
dorado estival y somnoliento
y helado en la noche
infinitas telarañas de constelaciones
estrellas diamantes y nuestros hombros
unidos pechos latiendo
al unísono de una campana
viva y fresca recorriendo calles
abandonadas de Castilla llenas
de saludos y bienvenidas
y encontrando
constante paz
y detenido tiempo.
28/6/17
Orgullo
Somos
los gritos destrozados por la opresión,
la
fuerza que hizo que Stonewall ardiese,
la
violencia necesaria de la palabra
cuando
se enciende la mecha de la revolución.
Nuestro
afán es reventar
con
las manifestaciones de nuestros cuerpos
disparando
contra el armario del dominio
endemoniado
de la heteronormatividad.
Hasta
la profundidad de la caverna
atravesar
con nuestro incómodo clavo
la
burbuja de la falsa tolerancia del capital.
No
somos el producto anestesiado
de
la victoria del Estado,
ni
de organizaciones ególatras,
en
las que no nos queremos representar.
No dejamos que se marchite la bala
en el cajón de la conformidad y
prendemos
las antorchas de la autocrítica
tras
las barricadas de la diáspora marginal,
vestidas
de amanecer para la lucha.
Que
en la cordura de besarnos
las
espadas de nuestros labios
corten
en pos de la libertad.
23/6/17
Báscula
Cuando mi vientre rebosa
necesito ríos de sudor en la frente,
extraer el contenido del estómago,
olvidar que soy una cifra
y quitar el cristal de los espejos.
Mi cuerpo no se adapta en moldes,
no refulge ningún brillo
ni esconde tesoro
ni encaja en hermosas manos
que crean mares.
Cada mordisco es arrepentimiento,
es náusea.
Levanto la voz de lucha
contra la normativa
de los cuerpos,
de cómo debo ser,
de elidir la impuesta fobia
La tristeza me parte
pues pasar hambre no importa
si consigo caricias
de mi propio reflejo.
18/6/17
Dones inexistentes
Observo Vicálvaro desde
lo alto de la gasolinera,
sus tejados de pueblo ,
sus farolas llenas de luciérnagas.
Oigo: huye,
huye.
Camino desbocado
por las calles de mi barrio,
queriendo llegar a casa.
¿Acaso tengo un hogar?
¿qué es ser de aquí?
¿me queda algún lugar seguro?
Por eso huyo,
huyo de mí mismo,
de no encontrarme con mi realidad:
manos de arena
y voz deseando unir su fuerza.
Pero tengo el don
de ser olvidado al instante,
de no clavarme como flor en la sien,
de ser incapaz de dar la vida que falte.
Por eso huyo,
huyo de mis mil pedazos,
sal en el paladar,
clavos ardientes en otros
tras primeras barreras superadas.
No esperéis más
que incomodidad,
que lastre
qué bufón.
Evito la palabra de siete letras,
el hechizo de unión
mas valioso
-o eso nos enseñaron-
y al cual aspiro.
Por eso huyo,
huyo de la soledad
cuando solo quiero estar
solo.
17/6/17
Fuegos cruzados
Vuelvo a casa.
De fondo suena un eco:
alcohol, Valdebernardo.
Gitanos dan palmas y cantan
en la calle, bajo mi ventana.
Por el oscuro pasillo
me parece oir tu voz, diminuta,
la respiración de esa enorme nariz,
incluso, el toque seco
sobre tecla o pantalla.
Miro la habitación desde el quicio:
la luna difuminada
lo pinta todo de arcilla.
Pero esta habitación no es la tuya.
Seguramente, hoy, no importa,
toque Zoo o La Raíz,
no estarás en casa.
O quizá si.
Vuelves con una sombra
-hombre o mujer-
ya visitada o nuevo gato
con el que arder tu cama.
La mía está herida
y desolada.
Yo también me quemo
en un fuego,
que no es el mismo.
Una época sí,
nuestros fuegos se cruzaron
pero ya
nunca
2/6/17
Una idiotez
Hay un catálogo infinito de hombres,
tantas vidas infinitas como estrellas
desconocidas, lejanas
y oscuras,
en pequeñas galaxias de viviendas
que no me empujan hacia el salvajismo
de enroscarme en sus bocas
para
respirar profundamente.
A veces, aparece una mina
que revienta mi
entraña.
Entonces sangro
en la necedad de una vorágine devoradora.
Suspendo la lógica de mis actos
y me sacudo virulentamente del pasado al futuro,
sin
compasión ni pausa,
como
la vida
cuando
me clava su espada de realidad
en
mi temblor oscuro.
30/5/17
Nunca te acerques
No quieras acercarte a un reflejo
con el pecho astillado
y la cobardía infinita
atrapada en la barba.
No quieras una isla
cuyas orillas se derriten
buscando besos salados
y es veneno disfrazado.
No quieras un poema
fingiendo ser cristalino
y es pura rabia
condenada a extinguirse.
No quieras una vida innecesaria,
de amaneceres amputados
y en la que el hilo
es el mismo laberinto.
26/5/17
Reverso
Éste
aura de tristeza
que
machaca el canto jolgorioso
buscando
encontrarme con el reverso
de una
paz dormida en el fondo del abismo.
Ésta
navaja de mala educación
recorriendo
el salvajismo frenético
de una
blanca lluvia ancestral
ante el
inocente invitado.
En el
fondo
y en la
forma, el atentado simbólico:
nuevos
cuerpos perfilados
por la
sombra del pasado.
23/5/17
Seguramente soy un gilipollas (II)
Rodeo tu cuerpo como el koala
al árbol en una dulce hora somnolienta.
Beso tu savia,
iridiscente y primitiva,
envolviéndome en un mar de ámbar.
Este momento es eterno.
Acaricio la violencia
tatuada en lo alto de tu pecho.
Me prendo de las infinitas estrellas
que surcan por tu rostro.
Todo tiene un final.
Brilla una tesela dorada
en mi íntima máquina oxidada
(guía por si quieres volver
a unir nuestros oblast).
19/5/17
Springtime Sadness
¿Qué hace de las casas de los demás
su verdadero hogar?
Comida veggie,
Netflix,
Dora pidiendo palomitas.
Me liberé de tu intimidación queer
y tú de mi molde de pasado.
Me besaste.
Seguiste besando
tras advertirte la posible carga
de podría navegar en mi sangre
(y que no fue nada).
Encontré una hermosa guitarra en tu cuerpo
y el delicioso olor del sexo entre hombres.
Preguntaste: ¿Volverás?
Acepté las reglas de un juego
cuya intensidad aumenté inconscientemente.
Quedé aplastado
entre las largas esperas de tu voluntad,
los muros de tu silencio,
tu desdén al ignorarme.
Sentí una furia adolescente brotando
entre mis dientes.
Tristeza y regocijo espesaban
mis pulmones.
Apretar tu cuello,
asfixiarte en mis labios,
despreciarte las heridas
y quemar mi supervivencia.
Sexo y rabia eran caras de la misma moneda.
La poesía es solo un disfraz.
Esta lectura es un espacio seguro:
Jamás diré: Pensé que nunca volvería a verte
o recitarte un poema escondido
o agotar la infinita lista de dudas.
Abrí el corazón, para que depositaras
las cenizas de toda la ansiedad.
El sentimiento ha sido mi propio revés.
¿Cuanto pesa mi dignidad
al ser reemplazado por otros cuerpos?
Suena el ruido de la decepción,
siendo expulsado de tu oblast
que nunca volveré a sentir.
su verdadero hogar?
Comida veggie,
Netflix,
Dora pidiendo palomitas.
Me liberé de tu intimidación queer
y tú de mi molde de pasado.
Me besaste.
Seguiste besando
tras advertirte la posible carga
de podría navegar en mi sangre
(y que no fue nada).
Encontré una hermosa guitarra en tu cuerpo
y el delicioso olor del sexo entre hombres.
Preguntaste: ¿Volverás?
Acepté las reglas de un juego
cuya intensidad aumenté inconscientemente.
Quedé aplastado
entre las largas esperas de tu voluntad,
los muros de tu silencio,
tu desdén al ignorarme.
Sentí una furia adolescente brotando
entre mis dientes.
Tristeza y regocijo espesaban
mis pulmones.
Apretar tu cuello,
asfixiarte en mis labios,
despreciarte las heridas
y quemar mi supervivencia.
Sexo y rabia eran caras de la misma moneda.
La poesía es solo un disfraz.
Esta lectura es un espacio seguro:
Jamás diré: Pensé que nunca volvería a verte
o recitarte un poema escondido
o agotar la infinita lista de dudas.
Abrí el corazón, para que depositaras
las cenizas de toda la ansiedad.
El sentimiento ha sido mi propio revés.
¿Cuanto pesa mi dignidad
al ser reemplazado por otros cuerpos?
Suena el ruido de la decepción,
siendo expulsado de tu oblast
que nunca volveré a sentir.
16/5/17
Inmolaciones merecidas
Mi sombra espera caricias en lugares imaginarios,
dramatizando
infinitos campos de batalla,
buscando
el significado de las cosas que nunca nacerán,
arropándose
con mantos de zafiros oxidados.
Perdida, entre los puntos suspensivos
que
se suicidan al final de una pregunta no formulada.
Amarga,
como el invitado inesperado
aguardando
un instante para calarlo de ácido.
Estúpida,
simulando jugar al acoso invisible de la casualidad,
creyendo
que una mirada es la chispa
que
recorra una mecha sin destino final,
o,
con suerte, que esté atada la bomba a mi propia mano.
12/5/17
Im Tal
In Lauterbrunnen mit G. und J.
Somos puntos insignificantes:
nieve cuarteada en las manos,
desbordados ojos
ante el filo del fin del mundo.
Juntamos nuestros hombros.
No existen las palabras,
números para medir las montañas
ni artificio.
Parece no existir el sol.
Incluso podría no existir la muerte.
Las nubes incendian montañas:
único sonido que calma.
El valle contiene el tiempo.
El valle nos contiene.
9/5/17
Hombres
Hermosos
hombres de pelos rubios
evocadores
de anuncios de champú fabricados en Marsella
de
profundos ojos azules que son el mismo mar de todos los veranos
que
Tusquets buscaba.
Me
excitáis haciéndome
sentir como si quisiese algo
más
que efímeros encuentros de deseo sexual con vosotros.
Sexo
macilento, bultos subterráneos de topos,
miembros
contritos que se yerguen como mástiles de punta roma,
rozando
las zonas erógenas del otro cuerpo, boca,
cuello, oreja, pezón, pie, perineo, ano
políticas
anales provenientes del estado, de la cultura, de la educación, de los mass media, cuestiones religiosas:
católicas, judías, musulmanes, budistas, chiitas, cienciología
fieles
descalzos sobre áspera gravilla rezando
contra
las inclemencias del Dios de la penetración.
Me
cago en Dios.
Ni
Dios ni pollas.
Diplomado
en pollología.
Arcos
labiales que recorren carnes cilíndricas.
Me
importa una mierda ya la estética de las geografías de las pieles uniendo mapas
desnortados que jamás se habían encontrado, creando otros nuevos estados,
carreteras, puertos de montaña,
texto
sobre texto, narrativa sobre narrativa, hipermedia, transmedia, en árbol.
No
leo detenidamente, con lupa, los detalles escabrosos, gentiles, las
astracanadas del otro cuerpo que se tumba sobre mí
dándome
su calor como estufa humana a la que los pobres quisiesen acercarse
en
las crudas noches de invierno a calentar el ajado exterior que visten
pliegues
de veteadas cortinas de pellejos mudables, serpientes, lagartos, tortugas
instinto
primitivo, animal, simiesco, la postura en la que cabalgas sobre el otro
chillidos,
temblores, estertores, lenguaje primario, rudimental,
una
compuerta abierta a la fuerza, salida como entrada, bandera de Japón, placer
final.
Pieles
estiradas de tambor en los vientres de los cuidados chicos obsesos con el
físico,
gimnasios,
templos de culto del cuerpo, rodeados de Burger Kings, grasa saturada, grasa
concentrada, grasa maltratada, grasa
insalubre, grasa barata y sin conciencia
por
un euro una hamburguesa.
Níquel
y cromo sencillo de conseguir, rápido, instantáneo, en casas de apuestas:
pantallas epilépticas con anoréxicos cánidos corriendo
tras
la falsa liebre de la falsa libertad del capitalismo en un circuito circular
sudorosos,
atléticos cuerpos sometiéndose a estertores insanos de élite,
recurriendo
a brebajes y mejunjes ilícitos, señalados
con torcidos dedos de artrítico juez, depuración
total del pecado masivo.
El
pecado no es ser infiel,
los cuernos del toro, los del ciervo macho que en época de celo están
recubiertos de terciopelo, suave al tacto de las desgastadas yemas de la convivencia
y al final se caen, partidos, comidos por la carcoma de la curiosidad,
flácidos,
como nuestros rabos tras soltar el viscoso y amargo elixir de la vida,
blanco
desteñido como la lechosa luna llena,
homogeneizándose
con el almibarado olor de la masculinidad en la máxima expresión:
dos
hombres follándose.
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