9/12/17

Gacela absurda


Puedes venir,
sigo esperando
con la boca llena de cardos
y los pájaros muertos.

Sembré un campo de lágrimas
en roja ceniza. Recojo una canción
quebrada, del color de la luna
desangrada entre mis uñas.

Hay dolores soñando mi piel,
hay corales marchitos, 
gritos golpeando la pared
y un oscuro secreto
con nombre empapado en vergüenza.

Puedes venir,
sigo esperando
con una soga trenzada de flores
y el corazón hecho un cenicero. 

8/12/17

Poema urgente

Qué fácil es decir:
me visto con esta camisa
llena de campo y paz,
ya no me desmorono
como espuma .

Qué difícil soplar
el hielo hacerlo ceniza
romper el aire que nos mira,
y caer de pie.

Qué imposible
no escupirme sangre
al ser mi propia cadena,
y saberlo y no poder
romper con ella.



2/12/17

La soledad del marica de barrio

He visto hombres amándose:
en el canal porno 
de la televisión por satélite
en los libros 
polvorientos de la biblioteca
en algún anuncio en las afueras 
de Vicálvaro, Madrid.

Es la superficie dorada de un mundo
podrido. Rasparla, es rasgar
el telar de nuestras entrañas,
secar las lágrimas 
con piedras, cortar el oxígeno
empezar de nuevo,
una inmersión sin fecha de salida.

Puedo sacar a los indefensos
de jaulas impuestas por gigantes anónimos,
a golpe de verso.
Pero quién me seca la sangre. 

Quién, si recorro las calles del barrio
como un lobo solitario, quién,
si la solución del problema
es colectiva, quién, si desconozco
a los demás, o temo por acercarme.

Qué triste al creerme libre,
intente descansar, y descubrir el mar
cubierto de espinas, ser
presa de mis misma. 





18/11/17

I don't belong here


Detrás de cada soledad
hay una mano extendida
que no halla respuesta;
unas palabras que hablan
a la distancia, como si fuese
amiga y no anuncio de
un nuevo invierno.

También hay la crueldad
del repelente tic-tac,
como el vaivén de dunas
que hacen ver reflejos:
la claridad de que este alma
está condenada al vacío
en medio de la multitud,
que no pertenece a ningún lugar.

Si caer es siempre igual,
de ceniza morada tengo las rodillas
y esta historia es un lazo
adormeciendo mi cuello.

3/11/17

Pogo

En cada golpe,
en cada embestida de brazos,
patadas, codos, saltos
alimentados por el ritmo,
te veo.

En Narco, te veo.
En Boikot, te veo.
En Def con dos, te veo.

Cuando alguien cae al suelo
y paramos el juego,
te veo.

Al abrir el círculo
en la espera tensa
nuestras mentes sobrevuelan otro lugar,
mientras el redoble del pecho
el olor espeso
y humano nos recuerda que somos
carne y hueso: allí
no te veo.

Tengo que esperar a entrar: en el choque
salvaje de nuestros átomos,
de la lluvia de sudor,
te veo.
En cada rostro que se aparece
con sorpresa entre la marabunta,
te veo.
Pero no eres tú.

Y luego nos separamos.
Y ya sé que no estás aquí.
Y al volver a juntarnos en esta tremenda danza
una vez más

te veo.

21/10/17

Bukowski no está en mi altar

En una mano el piti,
el whisky en la otra.
Desnudos en tu cama
vestidos en blanco y negro.
La raja de tu culo me sonríe,
desparrama el olor del deseo.
Sacudo la ceniza con dos golpes
y caen como gotas de cianuro 
en una bebida.
En la mía, por ejemplo.
Todo es veneno.
También tu cuerpo,
de los pies a la polla, 
de la polla a la cabeza. 
Roncas y blasfemas. 
Te crees el puto Bukowski, me dices.
No.
La misoginia no la acepto. 
Bukowski no está en mi altar
aunque esto sea todo muy Bukowski. 

5/10/17

Paisaje de sueños (III)

También tú me ignoras,
exhibiendo tu belleza
entre el humo, la tinta
de la violencia por tu pecho
como ceniza.

Me asusta tanto pasado,
la lengua llena de veneno tras intentar
pasar la atrancada página 
de un libro aburrido y patético.

Me asusta aún más el mundo que ignoro,
ese en el que floreces,
el mundo en el que las conexiones no son fortuitas 
y pesan sobre el cuello de los que observamos
distantes,
apartados.

¿Quiero formar parte?
¿Cómo se entra allí?
Allí
donde todos los chicos que han pasado
por mis labios y mis dedos y mis historias
inventadas de apenas una exhalación
se conocen, se cierran sobre si mismos
y me miran con malicia,
y me minusvaloran,
y sienten pena y ternura
porque solo soy segundos 
olvidados, caídos
de su piel.

Si entro, ¿saldré?
Si no entro, ¿saldré?

25/9/17

Antes del saludo

Te saludo. Al verte
imagino respuestas ingeniosas,
tu abrazo y la medianoche
a su vez, abrazándonos sobre un puente
donde los caminos se bifurcan. 
Estrecho la mano, sobre tu pecho,
por el lomo del libro, cuya
historia es ésta misma.
Una tímida sonrisa se abre,
ocultas el rostro como media luna y
redescubro el dulce olor a
desobediencia en tu cuello.
Días de alegría y porvenir 
y dragonas. Todo esto.
Ni siquiera devolviste el saludo.

1/9/17

Paisaje de sueños (II)


Te prohibiría aparecer así
desbocando mis sueños
para esquivarme como al lago podrido
mientras empuñas entre tus dientes
el nunca nos conocimos
oliendo a flores envenenadas o
con un chasquido de huesos del pequeño
gorrión que tembló entre mis manos.
Ahora aletea condenado mi pecho.
Se posa un velo de ceniza entre ambos.
Desvisto mis pasos, grito tu
nombre para que me abraces 
entre la niebla. No tengo brazos.

Te prohibiría aparecer así,
ahogando el pecho en el fuego
de las noches en las que hacíamos el
amor. 
¿Este dolor tendrá recompensa?

Te prohibiría aparecer así, 
pero me hace sentir vivo el cuchillo
clavado al observar nuestra
derruida arquitectura efímera:
piel
         y sangre. 

26/8/17

Distancias mínimas


Si no puedo atravesar el techo 
del silencio y llegar a tus labios,
llenar todo de briznas, sentir
el carbón crepitar, el vaho febril 
atándonos, 
soy yo culpable.

Si piensas que no late una chispa
tras mis ojos, una pequeña primavera
o no suena música en el lago,
yo mismo me corto el vuelo,
me atrapo en un puño.

Si para mi la distancia es un muro
como nuestras espaldas al despedirnos,
temo que no vuelvas 
en el próximo viento, pero me niego 
a darte estos versos en los que 
parezco víctima de un rayo
sin origen ni concierto. 


20/8/17

Me salva


Me pellizca el Sol,
sobre este puente,
bajo el que espera
mi próximo lugar.

Un hilo tira de mi.

¿Me salva imaginar que el nunca
nos volveremos a ver y el
no quiero seguir conociéndote
se extingan y vuelvas
con mi nombre en tus labios y me prendas
una flor en el pelo y yo te pinte
con la luz de la luna?

¿Me salva la esperanza de 
colorear mis días en blanco,
que la Soledad solo sea
una mácula y no enfermedad que 
se extienda insaciable y 
haga del paso del tiempo
yunque aplastando mi pecho?

¿Me salva esperar la gota
de amor familiar, fraternal,
compañero, que me haga arder
y deshacerme y abrirme y
limpiarme la ceniza?

¿Me salva creer en el rugido
de una manada, en la que intento
introducirme y apoyarme,
que acabará con todas las cadenas que
nos asfixian y nos recorren
como orugas y que dará
un puñetazo contra el odio
y el dinero por los que mi amor
no es libre, por los que no encuentro
respiro el combate por el brillante destino
al que renuncié por marchito?

¿O acaso me salva la cobardía?

19/8/17

Todavía


Apolo en la piel,
mar entre mis uñas,
sopla una brisa sedosa,
zumban átomos, como abejas,
intentando soltar una chispa.
                                                ¿Llegará?

La luna se pudre.
Demasiada pulpa
en mis palabras.
Ahora camino,
en ciudad hostil.
Puede ser la mía,
cualquiera.
No tengo hogar.
¿Adónde volver?
Los edificios se levantan y
descienden como olas furiosas.

Con vidrio en los ojos 
preparo una bala
para grabar la lección.

Si aprendiese a domar dragones,
no ardería el bosque de mis manos.

Amanece o atardece
entre tu pelo.

Todavía quedan latidos en mi corazón.

¿Todavía?

11/8/17

Noches en el mar


La luna es 
un mar que baña 
el trigal moreno de mis piernas

me zambullo
entre edificios coralinos
luciérnagas tras ventanas
calles como oscuras simas

navego plateado sintiendo
color en los labios estrellas
de sal vistiendo mi cabello 
y arrecife anclando
el pecho submarino

si me ahogo, el latido
del cielo como marea 
suave me devuelve 
al lecho donde duermo
arrullado por espumas
de alegría y
revolución

este sitio 
no es mi hogar.

3/8/17

Paisaje de sueños


He soñado que tu padre
moría, un esqueleto 
devorado por la quimioterapia.
Sentía un charco en mis pies
y gritos y balbuceos rotos 
grises en asépticos tanatorios cuyo lema es:
de aquí al cielo.

También soñaba con la abuela
tragando su propia sangre y tierra y 
llorando entre la niebla por 
una herida eterna.

Y soñé nuestro abrazo, pero tu cuerpo
era más fino, había perdido 
aquellos montes
donde reposé mis manos 
mis labios y galopaba con furia
extasis, cariño, 
un oblast perdido,
pero, bañabas de baba 
mi hombro y nacía un gemido 
congelado y luego el
silencio.

Desperté, cargado 
con ambos dolores.

24/7/17

Y si no hay nadie



Me besa la soledad, me aplasta
entre sus muros.
No solo en verano, 
es en invierno, el martes y el viernes.
Pasa siempre.

El miedo se ha vaciado y 
quedo aquí
creyendo poder respirar siempre
con los mismos pulmones y mirando
cada minuto que se deshace 
en el reloj y esperando el final
de la espera como si su llegada
fuese a salvar esta inocencia
llamada amistad.

Pero nada vuelve,
todo pasa, soy incapaz 
de trenzar redes nuevas
y mi esfuerzo atrapado por un dique
me condena a una isla.

¿Cómo se cura una soledad?
No con este poema que es veneno,
un reflejo de mi puta estupidez.

Qué más da.

19/7/17

Esta tierra


En Utrilla con M. y D.


Tierra
brota de nuestras uñas crece
se expande el huerto 
chupa la acequia el nido
lleno de golondrinas y el perro
recorriendo pintando el camino
de atardecer y seco el campo
dorado estival y somnoliento
y helado en la noche
infinitas telarañas de constelaciones
estrellas diamantes y nuestros hombros
unidos pechos latiendo 
al unísono de una campana
viva y fresca recorriendo calles
abandonadas de Castilla llenas
de saludos y bienvenidas
y encontrando 
constante paz
                            y detenido tiempo.
      

28/6/17

Orgullo


Somos los gritos destrozados por la opresión,
la fuerza que hizo que Stonewall ardiese,
la violencia necesaria de la palabra
cuando se enciende la mecha de la revolución.

Nuestro afán es reventar
con las manifestaciones de nuestros cuerpos
disparando contra el armario del dominio
endemoniado de la heteronormatividad.

Hasta la profundidad de la caverna
atravesar con nuestro incómodo clavo
la burbuja de la falsa tolerancia del capital.

No somos el producto anestesiado
de la victoria del Estado,
ni de organizaciones ególatras,
en las que no nos queremos representar.

No dejamos que se marchite la bala
en el cajón de la conformidad y
prendemos las antorchas de la autocrítica
tras las barricadas de la diáspora marginal,
vestidas de amanecer para la lucha.

Que en la cordura de besarnos
las espadas de nuestros labios
corten en pos de la libertad.

23/6/17

Báscula


Cuando mi vientre rebosa
necesito ríos de sudor en la frente,
extraer el contenido del estómago,
olvidar que soy una cifra
y quitar el cristal de los espejos.

Mi cuerpo no se adapta en moldes,
no refulge ningún brillo
ni esconde tesoro
ni encaja en hermosas manos
que crean mares.

Cada mordisco es arrepentimiento,
es náusea.

Levanto la voz de lucha
contra la normativa
de los cuerpos, 
de cómo debo ser,
de elidir la impuesta fobia

La tristeza me parte
pues pasar hambre no importa
si consigo caricias
de mi propio reflejo.


18/6/17

Dones inexistentes



Observo Vicálvaro desde 
lo alto de la gasolinera,
sus tejados de pueblo ,
sus farolas llenas de luciérnagas. 

Oigo: huye,
huye.
Camino desbocado
por las calles de mi barrio, 
queriendo llegar a casa.

¿Acaso tengo un hogar?
¿qué es ser de aquí?
¿me queda algún lugar seguro?

Por eso huyo, 
huyo de mí mismo,
de no encontrarme con mi realidad:
manos de arena
y voz deseando unir su fuerza.

Pero tengo el don 
de ser olvidado al instante,
de no clavarme como flor en la sien,
de ser incapaz de dar la vida que falte.

Por eso huyo,
huyo de mis mil pedazos,
sal en el paladar,
clavos ardientes en otros
tras primeras barreras superadas.
No esperéis más
que incomodidad,
que lastre 
qué bufón. 

Evito la palabra de siete letras,
el hechizo de unión 
mas valioso
-o eso nos enseñaron-
y al cual aspiro.

Por eso huyo,
huyo de la soledad
cuando solo quiero estar 
solo.


17/6/17

Fuegos cruzados


Vuelvo a casa.
De fondo suena un eco:
alcohol, Valdebernardo.
Gitanos dan palmas y cantan
en la calle, bajo mi ventana.

Por el oscuro pasillo 
me parece oir tu voz, diminuta,
la respiración de esa enorme nariz,
incluso, el toque seco
sobre tecla o pantalla.

Miro la habitación desde el quicio:
la luna difuminada 
lo pinta todo de arcilla.
Pero esta habitación no es la tuya.

Seguramente, hoy, no importa,
toque Zoo o La Raíz,
no estarás en casa.
O quizá si.
Vuelves con una sombra
-hombre o mujer-
ya visitada o nuevo gato
con el que arder tu cama.
La mía está herida
y desolada.

Yo también me quemo
en un fuego, 
que no es el mismo.
Una época sí, 
nuestros fuegos se cruzaron
pero ya
nunca

2/6/17

Una idiotez



Hay un catálogo infinito de hombres,
tantas vidas infinitas como estrellas
desconocidas, lejanas y oscuras, 
en pequeñas galaxias de viviendas 
que no me empujan hacia el salvajismo
de enroscarme en sus bocas
para respirar profundamente.
A veces, aparece una mina 
que revienta mi entraña.

Entonces sangro 
en la necedad de una vorágine devoradora.
Suspendo la lógica de mis actos
y me sacudo virulentamente del pasado al futuro,
sin compasión ni pausa,
como la vida
cuando me clava su espada de realidad

en mi temblor oscuro. 

30/5/17

Nunca te acerques


No quieras acercarte a un reflejo
con el pecho astillado
y la cobardía infinita
atrapada en la barba.

No quieras una isla 
cuyas orillas se derriten
buscando besos salados
y es veneno disfrazado.

No quieras un poema 
fingiendo ser cristalino
y es pura rabia
condenada a extinguirse.

No quieras una vida innecesaria,
de amaneceres amputados
y en la que el hilo
es el mismo laberinto. 





26/5/17

Reverso

Éste aura de tristeza
que machaca el canto jolgorioso
buscando encontrarme con el reverso
de una paz dormida en el fondo del abismo.

Ésta navaja de mala educación
recorriendo el salvajismo frenético
de una blanca lluvia ancestral
ante el inocente invitado.

En el fondo
y en la forma, el atentado simbólico:
nuevos cuerpos perfilados
por la sombra del pasado. 

23/5/17

Seguramente soy un gilipollas (II)

Rodeo tu cuerpo como el koala
al árbol en una dulce hora somnolienta.
Beso tu savia,
iridiscente y primitiva,
envolviéndome en un mar de ámbar.
Este momento es eterno.

Acaricio la violencia 
tatuada en lo alto de tu pecho.
Me prendo de las infinitas estrellas
que surcan por tu rostro.
Todo tiene un final. 

Brilla una tesela dorada
en mi íntima máquina oxidada
(guía por si quieres volver
a unir nuestros oblast).

19/5/17

Springtime Sadness

¿Qué hace de las casas de los demás
su verdadero hogar?
Comida veggie, 
Netflix,
Dora pidiendo palomitas.
Me liberé de tu intimidación queer 
y  tú de mi molde de pasado.
Me besaste.
Seguiste besando
tras advertirte la posible carga
de podría navegar en mi sangre
(y que no fue nada).
Encontré una hermosa guitarra en tu cuerpo
y el delicioso olor del sexo entre hombres. 
Preguntaste: ¿Volverás?
Acepté las reglas de un juego
cuya intensidad aumenté inconscientemente.
Quedé aplastado
entre las largas esperas de tu voluntad,
los muros de tu silencio,
tu desdén al ignorarme. 
Sentí una furia adolescente brotando
entre mis dientes.
Tristeza y regocijo espesaban 
mis pulmones.
Apretar tu cuello,
asfixiarte en mis labios,
despreciarte las heridas
y quemar mi supervivencia.
Sexo y rabia eran caras de la misma moneda.
La poesía es solo un disfraz.
Esta lectura es un espacio seguro:
Jamás diré: Pensé que nunca volvería a verte
o recitarte un poema escondido
o agotar la infinita lista de dudas.
Abrí el corazón, para que depositaras
las cenizas de toda la ansiedad.
El sentimiento ha sido mi propio revés. 
¿Cuanto pesa mi dignidad
al ser reemplazado por otros cuerpos?
Suena el ruido de la decepción,
siendo expulsado de tu oblast
que nunca volveré a sentir.


16/5/17

Inmolaciones merecidas

Mi sombra espera caricias en lugares imaginarios,
dramatizando infinitos campos de batalla,
buscando el significado de las cosas que nunca nacerán,
arropándose con mantos de zafiros oxidados.

Perdida, entre los puntos suspensivos
que se suicidan al final de una pregunta no formulada.
Amarga, como el invitado inesperado
aguardando un instante para calarlo de ácido.

Estúpida, simulando jugar al acoso invisible de la casualidad,
creyendo que una mirada es la chispa
que recorra una mecha sin destino final,
o, con suerte, que esté atada la bomba a mi propia mano.

12/5/17

Im Tal

In Lauterbrunnen mit G. und J.

Somos puntos insignificantes:
nieve cuarteada en las manos,
desbordados ojos
ante el filo del fin del mundo.

Juntamos nuestros hombros.
No existen las palabras,
números para medir las montañas
ni artificio.
Parece no existir el sol.
Incluso podría no existir la muerte.

Las nubes incendian montañas:
único sonido que calma.
El valle contiene el tiempo.
El valle nos contiene.

9/5/17

Hombres

Hermosos hombres de pelos rubios
evocadores de anuncios de champú fabricados en Marsella
de profundos ojos azules que son el mismo mar de todos los veranos
que Tusquets buscaba.
Me excitáis haciéndome sentir como si quisiese algo
más que efímeros encuentros de deseo sexual con vosotros.
Sexo macilento, bultos subterráneos de topos,
miembros contritos que se yerguen como mástiles de punta roma,
rozando las zonas erógenas del otro cuerpo, boca, 
cuello, oreja, pezón, pie, perineo, ano
políticas anales provenientes del estado, de la cultura, de la educación, de los mass media, cuestiones religiosas: católicas, judías, musulmanes, budistas, chiitas, cienciología
fieles descalzos sobre áspera gravilla rezando
contra las inclemencias del Dios de la penetración.
Me cago en Dios.
Ni Dios ni pollas.
Diplomado en pollología.
Arcos labiales que recorren carnes cilíndricas.
Me importa una mierda ya la estética de las geografías de las pieles uniendo mapas desnortados que jamás se habían encontrado, creando otros nuevos estados, carreteras, puertos de montaña,
texto sobre texto, narrativa sobre narrativa, hipermedia, transmedia, en árbol.
No leo detenidamente, con lupa, los detalles escabrosos, gentiles, las astracanadas del otro cuerpo que se tumba sobre mí
dándome su calor como estufa humana a la que los pobres quisiesen acercarse
en las crudas noches de invierno a calentar el ajado exterior que visten
pliegues de veteadas cortinas de pellejos mudables, serpientes, lagartos, tortugas
instinto primitivo, animal, simiesco, la postura en la que cabalgas sobre el otro
chillidos, temblores, estertores, lenguaje primario, rudimental,
una compuerta abierta a la fuerza, salida como entrada, bandera de Japón, placer final.
Pieles estiradas de tambor en los vientres de los cuidados chicos obsesos con el físico,
gimnasios, templos de culto del cuerpo, rodeados de Burger Kings, grasa saturada, grasa concentrada, grasa maltratada,  grasa insalubre, grasa barata y sin conciencia
por un euro una hamburguesa.
Níquel y cromo sencillo de conseguir, rápido, instantáneo, en casas de apuestas: pantallas epilépticas con anoréxicos cánidos corriendo 
tras la falsa liebre de la falsa libertad del capitalismo en un circuito circular
sudorosos, atléticos cuerpos sometiéndose a estertores insanos de élite,
recurriendo a brebajes y mejunjes ilícitos, señalados 
con torcidos dedos de artrítico juez, depuración total del pecado masivo.
El pecado no es ser infiel, los cuernos del toro, los del ciervo macho que en época de celo están recubiertos de terciopelo, suave al tacto de las desgastadas yemas de la convivencia
y al final se caen, partidos, comidos por la carcoma de la curiosidad,
flácidos, como nuestros rabos tras soltar el viscoso y amargo elixir de la vida,
blanco desteñido como la lechosa luna llena,
homogeneizándose con el almibarado olor de la masculinidad en la máxima expresión:

dos hombres follándose.