28/6/17

Orgullo


Somos los gritos destrozados por la opresión,
la fuerza que hizo que Stonewall ardiese,
la violencia necesaria de la palabra
cuando se enciende la mecha de la revolución.

Nuestro afán es reventar
con las manifestaciones de nuestros cuerpos
disparando contra el armario del dominio
endemoniado de la heteronormatividad.

Hasta la profundidad de la caverna
atravesar con nuestro incómodo clavo
la burbuja de la falsa tolerancia del capital.

No somos el producto anestesiado
de la victoria del Estado,
ni de organizaciones ególatras,
en las que no nos queremos representar.

No dejamos que se marchite la bala
en el cajón de la conformidad y
prendemos las antorchas de la autocrítica
tras las barricadas de la diáspora marginal,
vestidas de amanecer para la lucha.

Que en la cordura de besarnos
las espadas de nuestros labios
corten en pos de la libertad.

23/6/17

Báscula


Cuando mi vientre rebosa
necesito ríos de sudor en la frente,
extraer el contenido del estómago,
olvidar que soy una cifra
y quitar el cristal de los espejos.

Mi cuerpo no se adapta en moldes,
no refulge ningún brillo
ni esconde tesoro
ni encaja en hermosas manos
que crean mares.

Cada mordisco es arrepentimiento,
es náusea.

Levanto la voz de lucha
contra la normativa
de los cuerpos, 
de cómo debo ser,
de elidir la impuesta fobia

La tristeza me parte
pues pasar hambre no importa
si consigo caricias
de mi propio reflejo.


18/6/17

Dones inexistentes



Observo Vicálvaro desde 
lo alto de la gasolinera,
sus tejados de pueblo ,
sus farolas llenas de luciérnagas. 

Oigo: huye,
huye.
Camino desbocado
por las calles de mi barrio, 
queriendo llegar a casa.

¿Acaso tengo un hogar?
¿qué es ser de aquí?
¿me queda algún lugar seguro?

Por eso huyo, 
huyo de mí mismo,
de no encontrarme con mi realidad:
manos de arena
y voz deseando unir su fuerza.

Pero tengo el don 
de ser olvidado al instante,
de no clavarme como flor en la sien,
de ser incapaz de dar la vida que falte.

Por eso huyo,
huyo de mis mil pedazos,
sal en el paladar,
clavos ardientes en otros
tras primeras barreras superadas.
No esperéis más
que incomodidad,
que lastre 
qué bufón. 

Evito la palabra de siete letras,
el hechizo de unión 
mas valioso
-o eso nos enseñaron-
y al cual aspiro.

Por eso huyo,
huyo de la soledad
cuando solo quiero estar 
solo.


17/6/17

Fuegos cruzados


Vuelvo a casa.
De fondo suena un eco:
alcohol, Valdebernardo.
Gitanos dan palmas y cantan
en la calle, bajo mi ventana.

Por el oscuro pasillo 
me parece oir tu voz, diminuta,
la respiración de esa enorme nariz,
incluso, el toque seco
sobre tecla o pantalla.

Miro la habitación desde el quicio:
la luna difuminada 
lo pinta todo de arcilla.
Pero esta habitación no es la tuya.

Seguramente, hoy, no importa,
toque Zoo o La Raíz,
no estarás en casa.
O quizá si.
Vuelves con una sombra
-hombre o mujer-
ya visitada o nuevo gato
con el que arder tu cama.
La mía está herida
y desolada.

Yo también me quemo
en un fuego, 
que no es el mismo.
Una época sí, 
nuestros fuegos se cruzaron
pero ya
nunca

2/6/17

Una idiotez



Hay un catálogo infinito de hombres,
tantas vidas infinitas como estrellas
desconocidas, lejanas y oscuras, 
en pequeñas galaxias de viviendas 
que no me empujan hacia el salvajismo
de enroscarme en sus bocas
para respirar profundamente.
A veces, aparece una mina 
que revienta mi entraña.

Entonces sangro 
en la necedad de una vorágine devoradora.
Suspendo la lógica de mis actos
y me sacudo virulentamente del pasado al futuro,
sin compasión ni pausa,
como la vida
cuando me clava su espada de realidad

en mi temblor oscuro.