20/4/18

El poema es una mentira


Voy a empezar a creerme mis putos cuentos,
que este poema
es eclipse de otro.
A través de los agujeros que deja la vergüenza
mostrará su piel,
lavando su cabeza en cicatriz y alegría.
Tiene más filos que la lengua
con la que me desarmas.

Si lees lo que hay debajo
se caen del cielo todos los santos
como Ícaro,
muerto por su codicia,
moraleja para cada banquero,
cada rey, cada empresario.

Tiro el verso, no escondo la mano,
porque siempre cargo la esperanza
entre los dientes. No dejo a medias el juego.
Tengo el corazón ardiendo
y lleno de peces.

1/4/18

Para no guardar silencio


Voy a hablar ahora 
que ruge la fiera en redes
y las esposas son fruto del milagro
de los panes y los peces.

Voy a gritar ahora
que su reacción es miedo
al ver su sillón destrozado
y el poder esfumándose
de entre sus dedos.

Voy a decirlo claro ahora
como el agua del manantial sagrado
que nos merecemos,
que no agradecemos callos en las manos
quinientos euros en negro
el futuro esfumado el hambre impuesto
la muerte que no puedo permitirme
porque no tengo dinero.

Voy a recitarlo
largo y doloroso.
Abre los ojos: de Antena 3 a Intereconomía,
del País a La Razón:
paradigmas del adoctrinamiento.

Voy a cantarlo con esperanza y rabia,
fuego y deseo, no hay muros que detengan
la voluntad del pueblo.

Voy a morder sus entrañas,
solo con lo puesto
ni pan ni trabajo ni techo
con antorchas en la mano:
barricada y trueno,
insurgente, sin estirpes ni dioses
con cabezas de reyes, empresarios
banqueros obispos políticos
rodando por el suelo.

Voy a escupir en su cara
el insulto a esta dictadura
de nombre democracia,
alargada sombra del águila.
Ya oigo los perros del Estado viniendo.
Ponedle nombre a mi asesino.
Levanto la cabeza,
dejo todo por escrito
con la cabeza alta y el corazón inquieto.
Si lees este mensaje:
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nunca podrán callarnos.