16/6/18

Tremenda Jauría

Ball de rebelió,
en la distancia más corta
sudando la gota gorda
que se acarician y se tocan
de filo en el canto y el beat,
dibujando la senda
del sol de medianoche en tu rostro,
brillante, y mi mirada es atrapada
pero tu no vuelves la tuya,
pones tu espalda como muro,
mi silencio contra el miedo
la carne contra la pared.
Recojo los restos del desastre
otra puta vez.

Podría arrancarme los pies,
ponerlos en otro punto del mapa,
deshacerme y fingir que toda cicatriz
no tiene un ayer,
que tu no eres el monstruo que
quema bosques con ansiedad,
que lo llevo guardado en la riñonera,
atado con las esquinas del campo
hice de la libertad una jaula,
y ahora me siembra un beso negro
en la nuca y me lleva por lo alto
de la luna sin frenos, a lo ancho
de la noche sin medida
no le importa cuanto mane de esta herida.
Son estos versos jodidos
su alimento preferido,
de doble filo,
así lucho contra la tiranía del oblit.

Si tu también has sobrevivido,
somos tropicales, somos disidentes
y quieres juntar de nuevo tu sonrisa con la mía,
transformar el veneno en medicina,
hazme una perdida.

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