Os hablo desde los restos
de un muro de Berlín
que resistió la fría guerra contra
los hombres del exterior.
Os hablo desde la Franja de Gaza
sentimental que cavé,
bombardeando mi propio límite,
para evitar que nadie llegase hasta mí.
Os hablo desde la Yugoslavia destrozada
de mi pecho, cuyas piezas
reclaman su existencia en un mapa
por el que navego perdido.
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