17/6/17

Fuegos cruzados


Vuelvo a casa.
De fondo suena un eco:
alcohol, Valdebernardo.
Gitanos dan palmas y cantan
en la calle, bajo mi ventana.

Por el oscuro pasillo 
me parece oir tu voz, diminuta,
la respiración de esa enorme nariz,
incluso, el toque seco
sobre tecla o pantalla.

Miro la habitación desde el quicio:
la luna difuminada 
lo pinta todo de arcilla.
Pero esta habitación no es la tuya.

Seguramente, hoy, no importa,
toque Zoo o La Raíz,
no estarás en casa.
O quizá si.
Vuelves con una sombra
-hombre o mujer-
ya visitada o nuevo gato
con el que arder tu cama.
La mía está herida
y desolada.

Yo también me quemo
en un fuego, 
que no es el mismo.
Una época sí, 
nuestros fuegos se cruzaron
pero ya
nunca

No hay comentarios:

Publicar un comentario