3/11/17

Pogo

En cada golpe,
en cada embestida de brazos,
patadas, codos, saltos
alimentados por el ritmo,
te veo.

En Narco, te veo.
En Boikot, te veo.
En Def con dos, te veo.

Cuando alguien cae al suelo
y paramos el juego,
te veo.

Al abrir el círculo
en la espera tensa
nuestras mentes sobrevuelan otro lugar,
mientras el redoble del pecho
el olor espeso
y humano nos recuerda que somos
carne y hueso: allí
no te veo.

Tengo que esperar a entrar: en el choque
salvaje de nuestros átomos,
de la lluvia de sudor,
te veo.
En cada rostro que se aparece
con sorpresa entre la marabunta,
te veo.
Pero no eres tú.

Y luego nos separamos.
Y ya sé que no estás aquí.
Y al volver a juntarnos en esta tremenda danza
una vez más

te veo.

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