19/5/17

Springtime Sadness

¿Qué hace de las casas de los demás
su verdadero hogar?
Comida veggie, 
Netflix,
Dora pidiendo palomitas.
Me liberé de tu intimidación queer 
y  tú de mi molde de pasado.
Me besaste.
Seguiste besando
tras advertirte la posible carga
de podría navegar en mi sangre
(y que no fue nada).
Encontré una hermosa guitarra en tu cuerpo
y el delicioso olor del sexo entre hombres. 
Preguntaste: ¿Volverás?
Acepté las reglas de un juego
cuya intensidad aumenté inconscientemente.
Quedé aplastado
entre las largas esperas de tu voluntad,
los muros de tu silencio,
tu desdén al ignorarme. 
Sentí una furia adolescente brotando
entre mis dientes.
Tristeza y regocijo espesaban 
mis pulmones.
Apretar tu cuello,
asfixiarte en mis labios,
despreciarte las heridas
y quemar mi supervivencia.
Sexo y rabia eran caras de la misma moneda.
La poesía es solo un disfraz.
Esta lectura es un espacio seguro:
Jamás diré: Pensé que nunca volvería a verte
o recitarte un poema escondido
o agotar la infinita lista de dudas.
Abrí el corazón, para que depositaras
las cenizas de toda la ansiedad.
El sentimiento ha sido mi propio revés. 
¿Cuanto pesa mi dignidad
al ser reemplazado por otros cuerpos?
Suena el ruido de la decepción,
siendo expulsado de tu oblast
que nunca volveré a sentir.


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